31/mar./2020

ENTONCES TENÍA ENTRE 6 Y 15 AÑOS, PERO DENUNCIÓ SIENDO YA MAYOR DE EDAD

Un padre acusado de abusar de su hija durante años, en el banquillo: "Me tocaba mis partes, el pecho y se tocaba él. Era casi todos los días"

La sección primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha juzgado este martes a un hombre, acusado de un delito de agresión sexual contra su hija, cuando ésta era menor de edad y ambos vivían en la casa ...
Un padre acusado de abusar de su hija durante años, en el banquillo: "Me tocaba mis partes, el pecho y se tocaba él. Era casi todos los días"

La sección primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha juzgado este martes a un hombre, acusado de un delito de agresión sexual contra su hija, cuando ésta era menor de edad y ambos vivían en la casa familiar, en Playa Blanca. El acusado ha negado todos los hechos y ha asegurado que “jamás” tocó a su hija. Sin embargo, el relato de la hija difiere del de su padre: “Me tocaba mis partes íntimas en la casa, en el sótano, en casa de mi abuela… Esto se producía casi todos los días”, ha asegurado en el juicio oral, tras un biombo que le ha protegido de su supuesto agresor.

Los hechos que se han juzgado se cometieron presuntamente desde 1986, cuando la pequeña tenía 6 años, hasta que la menor cumplió 15 años. La Fiscalía, que pide 15 años de prisión para este hombre, sostiene que el acusado aprovechaba los momentos en los que se quedaba solo con la víctima para “hacerle tocamientos, bajo la amenaza de que si lo contaba mataría a su madre”. Incluso, según la fiscal, el acusado llegó a obligar a su hija “a practicarle felaciones”.

Su hija no denunció estos hechos hasta enero de 2012, después de que falleciera su madre, y lo hizo porque supuestamente él le “acosaba en los trabajos” que tenía. En la última ocasión, la víctima ha relatado que se presentó en la tienda que regentaba su entonces pareja preguntando por ella. Fue cuando se decidió a denunciar. Antes no lo había hecho, puesto que su madre “nunca quiso” que los hechos se hicieron públicos, aunque se separó de su marido tras enterarse de estas circunstancias.

“Nunca he tocado a mi hija”

El primero en declarar durante el juicio ha sido el acusado, que ha negado todos los hechos. “Nunca he tocado a mi hija. Nunca le he obligado a que me practicara una felación. Nunca he eyaculado encima suyo y nunca la he amenazado, jamás”, ha indicado ante el tribunal. Además, ha asegurado que su hija “no le tenía miedo”, y que se llevaba bien con ella hasta 2009, cuando bajó a Playa Blanca y le dijo que “no quería verle, que para ella estaba muerto”.

También ha insistido en que “nunca” le persiguió, buscó o amenazó en sus diferentes puestos de trabajo. Según él, a uno de ellos llegó con la intención de hablar sobre el reparto de la vivienda de Playa Blanca, tras la muerte de su madre.

Incluso, este hombre, artesano del timple, cree que su hija le denunció “por venganza, porque su madre murió de repente”. “Es mentira que los abusos fueran diarios, jamás he tocado a mi hija. Me considero un buen padre”, ha manifestado durante el juicio.

Temía que “cumpliera su amenaza”

El relato de la mujer es completamente contrario al de su padre. Según ha explicado ante el tribunal, los supuestos abusos comenzaron cuando tenía unos 6 años de edad, siempre cuando su madre estaba fuera de casa, trabajando como camarera de piso. Algunas veces, según ha relatado, los supuestos abusos se producían en el sótano de la vivienda, donde este hombre tenía un taller para construir timples. “Me tocaba mis partes, me tocaba el pecho, se tocaba él y eyaculaba. Se producía casi todos los días. Nunca llegó a la penetración, aunque lo intentó. Me decía que eso se hacía de mayor”, ha explicado la denunciante.

Al principio, según ha declarado, ella no era consciente de que esta actitud “no era normal”. “Cuando me di cuenta de que esto no les pasaba a mis amigas, pensé que no era normal. Tenía miedo de que si no me dejaba hacer lo que él quería, cumpliera con sus amenazas y matara a mi madre”, ha indicado.

“Mi madre no quería que lo denunciara”

La víctima no contó estos hechos a nadie hasta que tenía unos 15 años de edad. “Íbamos a Arrecife en coche mi madre, mi tía y yo. Empecé a llorar y me preguntaron qué pasaba. Yo lo conté. Mi madre me decía que por qué no lo había dicho antes y le echó de casa”, ha asegurado. A preguntas de la defensa, ha negado que su madre le dijera “cállate niña que eres una mentirosa”.

Sin embargo, la madre no quiso que denunciara estos hechos “para que no lo supiera nadie, porque se iba a enterar todo el mundo”. Sin embargo, años después, su padre “se presentaba en todos los trabajos” que tenía y ella sentía “pánico”, por lo que denunció los hechos.

Una noticia en la radio

En el juicio oral también ha declarado como testigo la tía de la denunciante, que fue consciente de estos hechos cuando se lo contó su sobrina en un coche. “En la radio estaban dando una noticia sobre un padre que abusaba de su niña. Ella se encogió y se echó a llorar. Nos dijo que su padre le hacía lo mismo. Mi hermana no lo creía, decía que su marido era muy serio. Al final, terminó por creerlo”, ha asegurado.

No obstante, tuvo que “presionar” a su hermana para que “tomara cartas en el asunto”. “Le dije que si no lo denunciaba, yo y me llevaba a la niña”, ha indicado. Poco después, se separó de su marido.

Los psicólogos avalan la versión de la víctima

Tanto la psicóloga como el psiquiatra de la denunciante han relatado sus episodios de “ansiedad” y el “verdadero pánico” hacia su padre. Además, han señalado en el juicio que esta mujer tiene “un discurso coherente y creíble”. En el mismo sentido se han pronunciado las dos peritos judiciales que ha declarado en el juicio oral, que han insistido en que la denunciante “cumple criterios que son incompatibles con ser falso su testimonio”.

Tras escuchar a todos los testimonios, la fiscal ha mantenido su petición de 15 años de cárcel para este hombre por un supuesto delito de agresión sexual continuado, mientras que la defensa ha pedido su absolución. El acusado no ha querido hacer uso de su última palabra y el juicio ha quedado visto para sentencia.

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