19/nov./2019

El pueblo de Tiagua rinde un homenaje póstumo a María Parrilla Fajardo

María Parrilla cogió las riendas de la iglesia en los años 50 integrando en ella a jóvenes del pueblo, a quienes también preparó para hacer representaciones teatrales 
El pueblo de Tiagua rinde un homenaje póstumo a María Parrilla Fajardo
Homenaje a María Parrilla López en las fiestas de Tiagua

 

El pueblo de Tiagua continúa celebrando sus fiestas en honor a Nuestra Señora del Socorro y en la tarde de este domingo, a propuesta de la vecina Juana López, llevó a cabo un sencillo pero emotivo reconocimiento póstumo a María Parrilla Fajardo, quien en los años 50 cogió las riendas de la iglesia. 

María Parrilla nació en Güime y fue una mujer muy culta que, sin haber acudido a la universidad, ejercía como maestra. Le gustaba mucho leer y escribir, pertenecía a una familia acomodada, muy religiosa, y contrajo matrimonio con Daniel López, vecino natural de Tiagua, de cuya unión nacieron Irene, Teresita de Jesús y María de la Fe. 

Según relató Juana López, la casa de la familia López Parrilla se convirtió para las niñas de Tiagua en un atractivo parque donde iban a jugar con las hijas del matrimonio, porque ellas contaban con muchos juguetes como el parchís, la oca, cuentos, muñecas y, lo más importante, con un gran espacio para poder jugar tranquilamente. 

 

Una mujer a la que Tiagua "le debe mucho"


Muy emocionada al verse tan arropada por los vecinos que se dieron cita en el Centro Sociocultural El Molino, Juana López manifestó que el pueblo de Tiagua le debe mucho a María Parrilla, porque en los años 50 cogió las riendas de la iglesia y fue integrando en su entorno a todas las niñas, a las que repartía algunas de las tareas como tocar las campanas, barrer la iglesia o pedir flores a los vecinos para tener el templo siempre bien arreglado. Además, cuando llegaba el mes de mayo, las preparaba para las novenas y para recitar los versos a Nuestra Señora del Socorro y, como en esos año el pueblo carecía de luz eléctrica, las madres las acompañaban alumbrándose con un farol.  

Con la llegada del mes de septiembre, María Parrilla era la encargada de darle también trabajo a los hombres y jóvenes para que se encargaran de adecentar los alrededores de la iglesia y de albear con cal sus paredes, podar las hojas de las palmeras para hacer los arcos y colocar las banderas de papel.

También María Parrilla preparó a las jóvenes para que comenzaran a llevar a cabo algunas obras de teatro llegando a formar casi una compañía teatral que, con el paso del tiempo, les permitió recorrer los pueblos más cercanos llevando sus obras. Todo lo que recaudaban lo destinaban a restaurar la iglesia, que había sufrido un incendio.

 

Entrega de una placa conmemorativa a la familia


Durante el acto de este domingo, Juana López no se cansó de elogiar a María Parrilla por todo el bien hecho, afirmando que fue como una maestra de la que aprendieron muchísimo, no solo a hacer teatro, sino también a respetarse entre ellas, hacerse responsables y a ayudarse unas a otras. Juana finalizó  su intervención expresando su sentimiento y gratitud a todos aquellos mayores del pueblo, los cuales fueron los maestros que les enseñaron a respetar a los demás.

En el acto se encontraban presentes dos de las hijas de María Parrilla y fue una de ellas, Irene, la encargada de subir al escenario y recibir una placa conmemorativa, trasladando el agradecimiento en nombre de la familia por tan emotivo reconocimiento. 

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