25/Mayo/2019

EL CENTENARIO DE LA FCM SERÁ "UN FESTIVAL DE LA LIBERTAD Y LA INDEPENDENCIA"

La casa de César acogió una gran fiesta para celebrar sus "cien años de vida" y reivindicar su “sueño utópico”

El director y el presidente de la Fundación recordaron el espíritu alegre y vital de Manrique, que pretendía "aportar bienestar a las personas" y "crear riqueza compartida", pero también subrayaron que "tuvo que levantar la voz" ante la especulación que "comprometía el futuro de todos"

La casa de César acogió una gran fiesta para celebrar sus "cien años de vida" y reivindicar su “sueño utópico”

Fotos: Sergio Betancort

 

Todos los rincones de la Fundación César Manrique se convirtieron en la noche de este miércoles en una fiesta para conmemorar los "cien años de vida" del artista. “Devuélvanle a César Manrique la alegría, el esplendor tumultuoso y el derroche de vida que él desbordó entre estas paredes”, pidió al inicio del acto el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, que invitó a celebrar este centenario recordando uno de los principales mensajes de César: “Que la vida es un segundo que hay que aprovechar de la manera más vital y más positiva, dándose uno cuenta de que no merece la pena vivir con terror, con amargura, sino creando amor y alegría a nuestro alrededor, con honradez y bondad, porque ser una persona sencillamente buena es lo más importante”.

Precisamente en esa faceta vital de Manrique fue en la que más hincapié hicieron tanto el director como el presidente de la Fundación, José Juan Ramírez, que invitó a los lanzaroteños a participar en  el programa de actos que han organizado y que se extenderá durante todo el año. “Hagamos del centenario una fiesta en recuerdo y gratitud de quien tanto nos dio. Comienza el centenario y comienza del modo en que a César le hubiera gustado, con una fiesta”, destacó Ramírez, que dio las gracias a los familiares, a los amigos, a las personas que trabajaron con Manrique y a “los admiradores” que acudieron a esta fiesta, pidiendo disculpas a las personas que no pudieron asistir por haberse completado el aforo. Y es que el encuentro, dividido en un pase desde las 19 horas y otro a partir de las 21,30, abarrotó las instalaciones con ciudadanos que habían acudido previamente a recoger entradas, así como como representantes de la sociedad civil y política, incluyendo al ex presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero.

“César estaría hoy liderando esta fiesta, invitándoles a disfrutar de cada momento. Elevando la alegría a argumento imperativo, para convertir esta tarde noche en un recuerdo inalterable. Conmemoren sus cien años festejando la vida, sus propias vidas. Con placer, con el júbilo de las ocasiones encomiables. Disfruten de los rincones de sus casa que él ha abierto para ustedes. Siéntense en sus burbujas mágicas. Llenen los pasillos de alegría respetuosa y sensible con el patrimonio que les acoge. Tomen una copa en su piscina, compartan sus jardines, conversen efusivamente sobre la belleza, sobre la fuerza arolladora del amor y de la amistad”, invitó Gómez Aguilera, animando a los asistentes a redescubrir “una vivienda que ha asombrado al mundo durante décadas”.

 

“Riqueza compartida para mejorar la vida de todos”


En sus intervenciones para inaugurar este acto, tanto el director como el presidente de la Fundación destacaron la verdadera esencia de Manrique, más allá del artista, “aunque algunos interesados pretenden mostrarlo solo así”. Y para ello recordaron el que fue su “sueño utópico”, como lo definía él mismo: crear “felicidad colectiva” y “aportar bienestar a las personas, crear riqueza compartida que sirviera para mejorar la vida de todos, cambiar el signo de la economía de la isla”, que hasta entonces había estado “asociada a penurias e incertidumbres”.

 

 

Sin embargo, tal como recordó José Juan Ramírez, eso “no siempre se supo apreciar en su tiempo” y Manrique “se vio obligado a levantar la voz para proteger su proyecto utópico para Lanzarote, cuando comprobó que el egoísmo de algunos comprometía el futuro de todos nosotros. Cuando advirtió que los intereses y las ambiciones económicas estropeaban la isla y deformaban los fundamentos del proyecto que se pretendía impulsar, por el que tanto él como los que le acompañaban habían trabajado”.

El modelo de turismo sostenible por el que apostaba Manrique comenzó a verse ya en su época en peligro por el aumento de la construcción y de la especulación, haciendo “saltar las alarmas”. Entonces, “el entusiasmo de César se convirtió en preocupación”, “en denuncia y en un grito de socorro”. Un “grito” que también volvió a lanzar este miércoles la Fundación, a la que encomendó velar por su obra y por su mensaje, que recordó que “Cesar Manrique, su palabra, su obra y sus ideas siguen vivas” y que son “más necesarias que nunca para encarar nuestro presente”, porque “el arte y la naturaleza de César rebosa de vida y de conciencia, de responsabilidad con el presente y con el futuro”.

 

Necesidad de “proteger” los Centros de “alteraciones” y “agregados postizos”


Precisamente a ese legado se refirió José Juan Ramírez -al que en vida Manrique definió como a un hijo-, que subrayó que los lanzaroteños tienen un “contrato” con César que incluye “una cláusula de disfrute y una cláusula de protección”. Por eso, pidió que en este año del centenario “disfrutemos, pero también nos sumemos a la exigencia de protección de sus obras públicas, un bien patrimonial de Canarias y no solo de nuestras islas, un patrimonio de la humanidad”.

El presidente de la Fundación se refirió así a los Centros de Arte, Cultura y Turismo diseñados e impulsados por Manrique, señalando que es necesario “protegerlos” de “alteraciones indeseadas, de usos masivos, de concepciones que ponen la rentabilidad por encima de la conservación, de agregados postizos que nada tienen que ver con el proyecto original, con el proyecto histórico del Cabildo y de César”, cuestionando de esta forma la gestión de los CACT que se está haciendo en la actualidad desde la Corporación insular. “Las obras de César en el paisaje de la isla constituyen el mayor bien patrimonial contemporáneo que tenemos en Lanzarote. Y su futuro. Son nuestras catedrales y las catedrales se conservan, no se transforman”, advirtió.

Por su parte, Fernando Goméz Aguilera destacó que hoy “necesitamos el decidido coraje” y el “empuje” de Manrique para alcanzar “otra forma de ser humanos y de habitar nuestro planeta”, y recordó algunas de las frases de César, que apostaba por la necesidad de “volver a la gran verdad del equilibrio de la naturaleza”, por aparcar “el materialismo” y por comprender que “la rentabilidad es la rentabilidad del espíritu”. “Nos estamos comportando como vándalos y no como seres responsables y sensibles”, advirtió hace ya décadas César Manrique, que alertó de que “nos estamos suicidando” y de que “la naturaleza está llegando a sus límites”.

Hoy, cuando se cumplen cien años de su nacimiento, la Fundación que creó para conservar su legado ha vuelto a poner sobre la mesa esos mensajes, y lo seguirá haciendo con una programación que se extenderá durante un año y que, según destacó Ramírez, será “un festival del arte, de la cultura y de la naturaleza”, pero también “un festival de la libertad y de la independencia. De ese privilegio y de ese derecho ciudadano irrenunciable que representa la autonomía crítica de la sociedad civil frente a la insufrible arrogancia del poder viciado”.

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