03/jun./2020

ASEGURA QUE "ES UN VERDADERO FOLLÓN Y TRASTORNO" IR A OTRA ISLA

"Les daba a políticos que digan no a la radioterapia en Lanzarote una semana de las mías"

Anabel Díaz relata los problemas y gastos de sus desplazamientos a Las Palmas para recibir tratamiento y muestra su indignación por tener que incluir parte de una subvención en la declaración de la renta

"Les daba a políticos que digan no a la radioterapia en Lanzarote una semana de las mías"

Tener que coger todas las mañanas durante 15 días un vuelo a Gran Canaria y volver ese mismo día, con los efectos que produce la radioterapia en un enfermo de cáncer y además descubrir, de repente, que parte de la ayuda que concede el Área de Salud del Gobierno de Canarias debe incluirse como gasto en la declaración de la renta, con el correspondiente pago que supone para el enfermo. Ésta es la situación de muchos pacientes oncológicos lanzaroteños y, en concreto, la que ha vivido Anabel Díaz, que ha tenido que desplazarse hasta la isla para poder seguir el tratamiento, para lo que se ha encontrado con muchas dificultades y gastos, según relata a La Voz. “Yo le daba a los políticos que han dicho no a la radioterapia en Lanzarote una semanita de las mías, porque ha sido horrible”, afirma la mujer para resumir cómo ha vivido este proceso.

“Si se va iniciar un escalón para tener radioterapia aquí sería fenomenal”. Así  valora Anabel el anuncio realizado este miércoles de la Consejería de Sanidad sobre el inicio de la contratación para la redacción del proyecto para instalar un búnker de radioterapia en la isla, aunque la mujer también se ha mostrado escéptica al respecto. “Yo no me fío nunca de estas cosas; hasta que no lo vea, no sé”, señala. Pese a este halo de esperanza en la reivindicación de los lanzaroteños, en estos últimos días ha habido un detalle que ha sido la gota que ha colmado el vaso para Anabel. “La subvención por una prótesis mamaria que me pagó la Seguridad Social tengo que declararla y pagar a Hacienda”, denuncia a La Voz; una cantidad que asciende a 276 euros. La vecina explica que ella tiene una mastectomía completa, pagó de su bolsillo la prótesis externa y “a los 4-5 meses” el Gobierno le dio esa parte como ayuda para financiar la prótesis. “Encima yo no me puedo desgravar los 90 o 100 euros que restan del dinero que me dio la Seguridad Social y para mas inri tengo que declarar como ingreso esos 276 euros”, se queja la mujer, quien asegura que ha sido "una sorpresa" cuando su asesor se lo comunicó y que todavía no sabe qué va a suponer incluir este gasto en su declaración.

Sin embargo, el incluir la subvención como ingreso en la declaración de la renta es sólo una parte pequeña de lo que tienen que asumir económicamente estos pacientes con cáncer de Lanzarote que se tratan en Gran Canaria. “Yo he calculado que en los 15 días me gasté unos 200 euros, que no voy a recuperar, aparte de los billetes y todo”, asegura Anabel, quien tuvo que acudir en septiembre durante tres semanas a la isla, haciendo frente a diferentes gastos de alojamiento, comida o transporte que no cubre el Gobierno de Canarias. Sin embargo, explica que el Ejecutivo le ha financiado esa parte de la prótesis mamaria que tiene que declarar y los vuelos que ha realizado ella y su marido. No obstante, todos los gastos de su hija cuando la acompañaba han corrido de su cargo, ya que tiene 17 años y al ser menor de edad, a efectos legales no puede ir con ella. No sólo es eso, “ya que estoy de baja, soy autónoma y cobraba 200 euros al mes”, pero “a eso  le añades que lo que tienes que gastar es el doble”.

 

"Lo he pasado muy mal con la radioterapia"


Un gasto económico que no se compara con el desgaste físico y anímico que supone esta experiencia, que Anabel califica de “horrible”. “Lo he pasado muy mal con la radioterapia, con muchos vómitos, vine deshidratada dos veces y me mandaron directamente a Urgencias aquí”, señala Anabel, quien añade que perdió mucho peso. Por todo ello, le tuvieron que suspender el tratamiento, “porque no podía viajar”, explica. “La recuerdo peor que la quimio”, porque aunque ésta “ha sido horrible, he estado en casa, he estado tranquila”.

“Te tienes que levantar para ir a la radioterapia a las 6 o las 7 de la mañana,  con el estómago cerrado, porque no tienes  ganas de comer, y coges el primer avión que va a Las Palmas, el de las 8 de la mañana y que va lleno de pacientes”, relata Anabel sobre su experiencia durante los 15 días que ha tenido que acudir al tratamiento. Y una vez llegas allí, “coges un autobús, si es que lo coges, porque si no llegas a ese autobús tienes que coger un taxi y pagarlo tú, porque la Seguridad Social no te paga taxis, solamente te paga el autobús gratuito”, señala como uno de los primeros problemas que se encuentran los pacientes con cáncer de Lanzarote cuando llegan a Gran Canaria. Un billete de autobús que tampoco tenía cubierto en las veces que le acompañó su hija.

Una vez llega al hospital, Anabel asegura que “estás unos minutos, porque de 20 minutos o media hora creo que eran las sesiones”, de manera que luego “regresas, con el cansancio y con la fatiga que da la radioterapia, otra vez” a coger el autobús para ir al aeropuerto a tomar el avión. “Meterte ese viaje, esperar con el calor en la estación de autobuses, hacer trasbordos…”. Éstas son algunas de las dificultades que señala Anabel que sufren los pacientes lanzaroteños en sus desplazamientos para recibir el tratamiento, aunque ella incluso asegure que tuvo “suerte”, porque le dieron la radioterapia en la clínica San Roque, y no en el Hospital Doctor Negrín, para el que hay que coger dos autobuses para llegar.

 

"Pagué 95 euros de hotel para mi hija y para mí"


Otro problema surge en la primera sesión de radioterapia. En ella “te tatúan la piel para centrar bien los rayos gamma donde tienes el tumor o donde has tenido el tumor” y “esta prueba solo se hace a las 07:30 de la mañana”, asegura Anabel, señalando que es por esto que hay que ir el día de antes. En su caso, explica que este alojamiento no se lo pagó la Seguridad Social, ya que tenía que presentarlo junto a los billetes para que se lo abonasen pero no pudo hacerlo porque fue una habitación doble que compartió con su hija, a la que el Gobierno no le financia los gastos. “Yo pagué 95 euros de hotel para mi hija y para mí”, aparte de que tienes que “comer allí, desayunar allí, irte a hacerte la prueba y venirte otra vez”.  “Una noche está fenomenal para quien tenga conocidos, pero quien no quiera molestar, fíjate tú que trastorno”, subraya.  

Anabel asegura que algunas personas le propusieron como solución quedarse en Gran Canaria a vivir durante el tratamiento. “¿Por qué me tengo que quedar en una casa donde no conozco a nadie?”, pregunta la mujer, señalando que esto supone tener “ir al baño con gente que no conoces, comer con gente que no conoces y ya en estado de enfermedad”. En este sentido, señala que son muchos los efectos que se notan físicamente cuando es una enfermedad por la que "estás muy delicada, te estas medicando y tienes las hormonas revueltas”. “A las mujeres nos quitan la regla y empezamos con el tamoxifeno que es un medicamento que te altera todas las hormonas”, recalca de su situación y como uno de los motivos que le llevaron a no querer trasladarse temporalmente a otra isla durante el proceso. 

Ésta fue una decisión personal, ya que asegura que conoce a otras personas en su situación que han decidido vivir ese tiempo en Gran Canaria. En concreto, apunta que una compañera suya se quedó en la isla “porque su hija vino de fuera”. Sin embargo, afirma que ella “también lo pasó bastante mal", al igual que todos los pacientes que cada día iban y venían para recibir el tratamiento.

 

Ir a por los billetes supone "demasiado gasto y trastorno"


Otra dificultad, que supone un gasto adicional, con la que se encuentran en los viajes a Gran Canaria es que necesitan “beber agua constantemente tanto en la quimio como en la radioterapia, porque el cansancio es muy grande”. "No puedes coger una botella de agua de tu casa y meterla en el avión, por lo que si tienes sed tienes que comprarlo en el aeropuerto, por 2,50 euros cada una”, que se suma a la de regreso, “porque aunque no te hayas bebido toda la botella y te la hayan dado en el hospital, tienes que volver a comprar una”, explica la mujer. Por ello apunta que tienen "un gasto de 5 a 7 euros diarios en agua que nadie te reembolsa”, que hay que multiplicarlos por los 10 o 15 días de tratamiento.

En estos viajes para poder hacerse el tratamiento de radioterapia, Anabel asegura que ha ido acompañada de su hija y, en ocasiones, de su marido, porque “sola es imposible, no puedes ir”. En el caso de su hija, que todavía está estudiando, señala que no les supuso tanto trastorno porque todavía no había empezado las clases cuando tuvo que ir a Gran Canaria; mientras que su marido, que se encontraba en paro cuando enfermó, tuvo que pedir días libres cuando empezó a trabajar. Pese a ello asegura que “con la empresa no ha habido ninguna queja” y “ha sido genial”, porque ha podido acompañarla a Gran Canaria, en la operación y cuando ha sido ingresada por alguna recaída durante la enfermedad.

No obstante, denuncia que “hay personas que no pueden dejar su trabajo o que no le dan tantos permisos porque es entendible, que una empresa está para trabajar y no para estar constantemente pidiendo días”. “Y yo soy autónoma y lo entiendo”, subraya. A eso señala la dificultad para conseguir los billetes, porque para recogerlos los pacientes tienen que lograr que alguien vaya al Instituto Nacional de la Seguridad Social, haga cola, rellene los papeles... "Supone demasiado gasto y demasiado trastorno", señala Anabel.

 

"Hay dinero para todo y ¿no hay para poner una radioterapia?"


“Es un verdadero trastorno y un verdadero follón ir a Las Palmas y anímicamente nos destroza, por lo menos en mi caso”, asegura Anabel, quien se muestra muy crítica con la postura mantenida hasta ahora por el Gobierno canario respecto a la instalación de una unidad de radioterapia en Lanzarote. “Hay dinero para todo, hay dinero para comprar una casa que ha costado un millón de euros del Cabildo, hay dinero para levantar cuarenta mil millones de veces la misma carretera, y ¿no hay dinero para poner una radioterapia?” se pregunta. Y señala el gran gasto que actualmente se hace con los desplazamientos de todas las personas que tienen que recibir el tratamiento en Gran Canaria, destacando que éste podría destinarse a implantar la unidad en Lanzarote. “De verdad, yo creo que en dos años han recuperado la inversión, porque yo no entiendo mucho de eso, pero es demasiado gasto” el tener que ir a otra isla.

En cuanto a su situación actual, Anabel asegura que ya terminó con el tratamiento de radioterapia y se encuentra a la espera de la reconstrucción, pero señala que tiene que volver a Gran Canaria este martes, 6 de junio, para que le vean cómo tiene la piel.  “Es una estupidez, un gasto de dinero estúpido, porque eso lo podían ver aquí”, pero “te hacen perder un día”, señala.

“Hasta que no volvamos a tener un poquito de sensibilidad esto va mal, esto va muy mal” asegura Anabel quien reconoce que  “es una enfermedad muy dura y podían facilitar las cosas un poquito”. “De verdad que espero que no me vuelva a tocar y que los que vengan lo tengan un poco más fácil”, concluye.

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