25/may./2020

LOS HECHOS OCURRIERON EN 2010. LOS DOS JÓVENES TAMBIÉN ESTÁN IMPUTADOS

La Fiscalía pide entre 12 y 15 años de prisión para seis policías acusados de "torturar" a dos detenidos en la comisaría de Arrecife

Seis policías nacionales, uno de ellos subinspector, se enfrentan a posibles penas de entre 12 y 15 años de cárcel, por presuntos delitos de torturas y lesiones cometidos en abril de ...
La Fiscalía pide entre 12 y 15 años de prisión para seis policías acusados de "torturar" a dos detenidos en la comisaría de Arrecife

Seis policías nacionales, uno de ellos subinspector, se enfrentan a posibles penas de entre 12 y 15 años de cárcel, por presuntos delitos de torturas y lesiones cometidos en abril de 2010 en la comisaría de Arrecife. La causa se inició a raíz de la denuncia de dos jóvenes, que aseguraron haber recibido una brutal paliza por parte de varios agentes, tras ser detenidos cuando participaban en una pelea en Arrecife. Según el escrito de acusación elevado por la Fiscalía, los agentes propinaron “puñetazos y golpes” a los dos detenidos en los calabozos, a YDLM y NJLM, con el ánimo de “castigarles”, ya que ellos se habían enfrentado e incluso golpeado a los agentes durante su arresto.

Según el escrito de la Fiscalía, los jóvenes cometieron presuntos delitos de lesiones y atentado contra agente de la autoridad, al agredir a los policías mientras intentaban arrestarles. Sin embargo, después fueron los policías los que "torturaron" a los detenidos. En este sentido, la Fiscalía señala que los agentes propinaron “puñetazos y golpes” a los arrestados en los calabozos de la comisaría, cuando estaban esposados.

Para el subinspector y otro de los agentes, la fiscal Yolanda López pide 15 años de prisión, por dos delitos de torturas y dos de lesiones cada uno. Para los otros cuatro, reclama 12 años de cárcel, por los mismos delitos. Asimismo, pide dos años de prisión para cada uno de los jóvenes, que fueron arrestados por estos agentes. La Fiscalía pide también que indemnicen a los policías con 780 euros en total, por las lesiones causadas.

Por su parte, la Fiscalía pide que los seis policías acusados indemnicen de forma “conjunta y solidariamente” a NJLM con un total de 19.450 euros por el perjuicio moral causado, por los días en que tardó en curar de sus lesiones y por la secuela derivada del perjuicio estético ligero. Asimismo, en el escrito de acusación se pide también una indemnización por parte de los agentes para YDLM de 8.600 euros. Además, se establece la responsabilidad civil subsidiaria del Estado.

Los detenidos propinaron “patadas y puñetazos”

Los hechos ocurrieron sobre las 12.30 horas del 28 de abril de 2010. Estos dos hermanos acudieron a un parque situado en la calle Alcalde Ginés de la Hoz, en Arrecife, donde encontraron a una tercera persona, Y.E.M. “Tras acorralarle en una pared, movidos por el propósito de menoscabar su integridad física, comenzaron a golpearle, propinándole diversas patadas y puñetazos”.

Ante estos hechos, dos agentes de la Policía Nacional se trasladaron hasta este parque, donde procedieron a requerir a ambos acusados para que cesaran en la agresión. Sin embargo, según el escrito de acusación, hicieron “caso omiso a tales requerimientos, hasta el punto de que el acusado YDLM, con absoluto desprecio hacia el principio de autoridad y hacia la integridad física del agente, se encaró” con el policía, “empujándole, lanzándole patadas y propinándole un puñetazo en la cara, llegando a esgrimir un cinturón con el que trató de agredirle”.

Del mismo modo, el otro acusado, NJLM, “guiado por idéntico propósito de menoscabar tanto el principio de autoridad como la integridad física” del segundo agente del Cuerpo Nacional de Policía, “le propinó un empujón y un puñetazo en el codo”.

Los agentes, finalmente, consiguieron reducir a estos dos hermanos, aunque con la ayuda de otros cuatro policías nacionales, que acudieron en apoyo comisionados por sus compañeros. En el escrito de acusación, se indica también que NJLM “forcejeó” con uno de los agentes cuando fue introducido en el vehículo policial y “le propinó una patada en la boca”.

“Castigar al detenido”

Ya en la comisaría de la Policía Nacional de Arrecife, el subinspector de Policía Nacional y otros cinco agentes “procedieron a conducir a NJLM, desde el garaje hasta la zona de los calabozos, encontrándose el mismo descalzo y con los grilletes puestos”, según el escrito de Fiscalía.

Una vez traspasada la puerta de acceso a los calabozos, uno de los policías acusados, “con evidente ánimo de castigar al detenido por su previa actuación en el parque, faltando a su más elemental obligación de velar por la vida y la integridad de las personas detenidas y con absoluto desprecio hacia la integridad física de NJLM, le agarró por el cuello, haciéndole retroceder y asestándole un golpe en la rodilla, haciendo que el detenido cayera al suelo”.

“Puñetazos en la cara y múltiples golpes”

Según el escrito del Ministerio Público, “el acusado subinspector del Cuerpo Nacional de Policía procedió a cerrar la puerta de acceso a los calabozos”. Esto fue aprovechado por este subinspector y por los otros cinco policías acusados para, “guiados por idénticos propósitos, propinarle diversos puñetazos en la cara y múltiples golpes en la espalda y en la pierna, haciendo uso para ello de la defensa reglamentaria, mientras el acusado permanecía agrilletado con las manos en la espalda".

Para curarse de las heridas, el joven necesitó 211 días, “todos ellos impedido para el desempeño de su profesión habitual y restándole como secuelas un perjuicio estético ligero”.

Seguidamente, según este mismo escrito de acusación, los seis agentes acusados trasladaron al otro detenido, YDLM a los calabozos. “Igualmente, como represalia por su actuación previa en el parque y con idéntica intención de menoscabar su integridad física, obviando sus más elementales deberes de salvaguardia de la integridad física de los detenidos, encontrándose el detenido esposado, le propinaron diversos puñetazos en la cara”. También le golpearon “con la porra en la espalda y en el abdomen”. Sus heridas tardaron en curar 30 días y estuvo un día hospitalizado.

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