16/feb./2020

EL SUMARIO DE UNIÓN REVELA LOS PRIVILEGIOS QUE TENÍA EN LA CÁRCEL DE TAHÍCHE

Dimas “el invisible”, a José Miguel Ródríguez: “Te voy a revelar un secreto que no le puedes contar ni a tu mujer”

“Te voy a revelar un secreto que me tienes que prometer que no lo cuentas ni a tu mujer”. Con esta frase, Dimas Martín empezó a compartir con el entonces concejal del PIL en Arrecife, José Miguel Rodríguez, el ...
Dimas “el invisible”, a José Miguel Ródríguez: “Te voy a revelar un secreto que no le puedes contar ni a tu mujer”

“Te voy a revelar un secreto que me tienes que prometer que no lo cuentas ni a tu mujer”. Con esta frase, Dimas Martín empezó a compartir con el entonces concejal del PIL en Arrecife, José Miguel Rodríguez, el gran secreto que guardaba en prisión, y que le permitía seguir comunicándose con el exterior. “Yo te mandaré un mensaje un día de estos y te diré que soy el invisible, para que me identifiques”, le explicaba en una carta.

En ese momento, julio de 2007, Dimas cumplía condena en el Centro Penitenciario de Tahíche, tras habérsele retirado el tercer grado, y José Miguel Rodríguez estaba estrenándose como cargo público. Tras las elecciones, PSOE y PIL gobernaban juntos en la capital y José Miguel Rodríguez, que ocupaba la Concejalía de Hacienda, empezó a comunicarse con Dimas Martín en prisión, a través de cartas en las que le pedía instrucciones para distintos temas.

“Ante todo, muchas gracias por tu carta y por acordarte de mí, no todos lo hacen”, señalaba Dimas en su respuesta a la primera carta de Rodríguez. Y a continuación, le empezaba a dar instrucciones para hacer esa comunicación más fluida.

Correo “exprés”

Lejos de las normas que rigen para el resto de los internos, Dimas le explicaba cómo le podían hacer llegar cartas en el día, a través de una auxiliar contratada en el Cabildo para el grupo PIL: “Ella me las hace llegar todos los días y el mismo día por la tarde tienes tu contestación, excepto en el mes de agosto, que el correo estará de vacaciones”, le adelantaba. “No obstante”, insistía Dimas, “ponte de acuerdo con ella, que creo que tienen otra alternativa”.

En ese escrito, quedan claros los hilos que podían mover dentro de la prisión, con personas que habrían ayudado al líder del PIL a burlar los controles que rigen para otros presos, haciéndole llegar cartas a diario. Pero además, confirma también otro extremo que trascendió poco después de su detención, y que desde el centro penitenciario habían negado: Dimas tenía acceso a un teléfono móvil en la cárcel.

“Todas las noches a partir de las 9:30 me puedes mandar mensajes que yo te los contesto, y alguna vez podríamos hablar”, le explicaba Dimas a José Miguel Rodríguez, tras desvelarle su secreto. El primer paso lo daría Dimas, mandándole un primer mensaje, bajo el apodo de “el invisible”, para que tuviera su número. “Mediante este método me puedes consultar lo más urgente y lo más complicado lo haces cuando hablemos o mediante carta, pero te repito el absoluto secreto de tema. Nunca des nombres, ni el tuyo ni el mío”.

Entregas en sitios “discretos”

Al margen de esta carta, también hay otros datos del sumario que apuntan a los privilegios de Dimas Martín en la prisión de Tahíche. Uno de los detenidos e imputados en la causa, Francisco Rodríguez Batllori, reconoció en su declaración que Dimas Martín le llamaba desde la cárcel y que tenía un móvil en prisión, y agregó que lo consideraba "increíble”.

Además, un testigo que trabajó para el PIL en campañas electorales y congresos y fue contratado como ordenanza del Cabildo, también dio detalles sobre este tema. Según declaró ante la UCO, poco después de que Dimas volviera a entrar en prisión, él recibió un “encargo de Matías Curbelo de contactar con un funcionario del Centro Penitenciario de Tahíche”. A través de él, debía hacer llegar a Dimas “correspondencia, periódicos y ocasionalmente algo de comida”.

Según detalló este testigo, se reunía con este funcionario de prisiones en su casa de Los Cocoteros “o en alguna cafetería cercana a Tahíche”, aunque esto le costó un reproche del líder del PIL. “Dimas Martín me llamó la atención por carta, diciendo que las entregas las debía hacer en sitios más discretos”, relató ante los agentes, afirmando que eso “le hizo empezar a sospechar de la posible ilegalidad del trabajo que le pedían”.

Estrecha relación con el director de la prisión

A todo esto hay que sumar, como ya había trascendido al levantarse la primera parte del secreto de sumario, la estrecha relación que mantenía Dimas Martín con el entonces director del Centro Penitenciario de Tahíche, Joaquín Herrera. En varias conversaciones telefónicas interceptadas por la UCO, Herrera hablaba con Dimas (que en ese momento disfrutaba del tercer grado) de los nuevos beneficios penitenciarios que iba a solicitar para él, como la pulsera que le permitiría dejar de ir también a dormir a prisión.

En esas conversaciones, a su vez, Dimas Martín le hablaba de la posibilidad de conseguirle un puesto de trabajo en el Ayuntamiento de Arrecife o en el Cabildo, ya que Herrera sabía que pronto iba a ser destituido como director de la prisión.

Durante esa etapa, la Junta de Tratamiento de Tahíche, de la que formaba parte el director, recomendó hasta en dos ocasiones otorgar el tercer grado a Dimas Martín (la primera cuando sólo había cumplido nueve meses de una condena de ocho años), pero las dos veces esta medida fue después anulada por la Audiencia Provincial. Así, obligó a Dimas a regresar a prisión, al entender que no se daban las condiciones para que disfrutara de este beneficio penitenciario, entre otras cosas porque no había pagado la multa ni devuelto el dinero malversado en su gestión al frente del Complejo Agroindustrial.

Tras la Operación Unión, que desveló las presuntas actividades delictivas que Dimas Martín seguía dirigiendo, incluso desde la prisión de Tahíche, el líder del PIL fue trasladado a otro centro penitenciario de Canarias, y desde entonces sólo ha regresado a la isla para disfrutar de algún permiso, o para comparecer con motivo de una citación judicial.

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