19/Jun/2019

SEGÚN CIFRAS DE LOS CACT PUBLICADAS POR EL CENTRO DE DATOS DEL CABILDO

Las visitas al museo submarino han caído en lo que va de año un 8,8%, con una media de 17 visitantes al día

Solo 2.137 personas accedieron a las instalaciones del museo submarino en los cuatro primeros meses del año, lo que supone 207 menos que en el mismo periodo de 2018

Las visitas al museo submarino han caído en lo que va de año un 8,8%, con una media de 17 visitantes al día

Lejos de mejorar, las cifras de afluencia al polémico museo submarino inaugurado hace más de dos años por los Centros Turísticos junto al puerto deportivo ilegal Marina Rubicón siguen cayendo. Según la información hecha pública esta semana por el propio Centro de Datos del Cabildo, el Museo Atlántico ha recibido en el primer cuatrimestre de 2019 una media de 17,8 visitantes al día y ha perdido un 8,8% de afluencia con respecto al mismo periodo de 2018, mientras que en el conjunto de la red de centros las visitas han aumentado un 2,32% (pasando de 972.286 a 994.879).

En total, entre enero y abril de este año solo 2.137 personas accedieron a las instalaciones del museo submarino, frente a las 2.344 que lo hicieron en el primer cuatrimestre de 2018. Así, el Museo Atlántico perdió 207 visitantes en comparación con el año pasado.

Según refleja el Centro de Datos del Cabildo, fueron 447 los visitantes que tuvo el Museo Atlántico en enero del presente año y 401 los que tuvo en febrero, mientras que en marzo fueron 524 personas las que accedieron al museo submarino y en abril 765. 

Con respecto al primer cuatrimestre de 2017, el museo submarino también ha registrado un descenso en el número de visitantes, aunque en este caso menor, ya que entonces la afluencia fue inferior a la registrada en 2018. En concreto, fueron 2.215 personas las que visitaron el Museo Atlántico de enero a abril de 2017, tan solo 78 más que en el presente año y 129 menos que en 2018. 

 

Inversión millonaria y pagos directos a Marina Rubicón


Además de la inversión millonaria que supuso la creación de este museo encargado a Jason DeCaires Taylor, los Centros Turísticos y el Cabildo han seguido después aprobando nuevas inversiones de cientos de miles de euros, que se suman a los gastos en publicidad y al alquiler de los locales que los CACT estuvieron pagando durante años a Marina Rubicón, propiedad de Juan Francisco Rosa, Rafael Lasso y Francisco Armas. En teoría, esos locales se alquilaron para servir de taller a Jason De Caires, pero cuando terminó las esculturas del museo, el artista los siguió utilizando para su obra privada.

“Los ingresos del museo ni siquiera dan para pagar lo que se han gastado en publicidad y en alquileres”, advertía ya en el año 2017 el todavía consejero de Podemos en el Cabildo, Carlos Meca, que durante años estuvo reclamando que la institución abandonara esos locales, especialmente tras la sentencia del caso Yate.

“Ya sabemos que es un puerto deportivo ilegal, que se pagaron sobornos, nosotros hemos estado llevando reiteradamente mociones al Cabildo para que se desvincule de una vez la labor de promoción y de financiación del Cabildo de una empresa que ya se demostró que sobornó al ex alcalde de Yaiza”, reclamó entonces el consejero, que volvió a denunciar que este museo “se construyó casi única y exclusivamente para financiar a la familia del consejero delegado de los Centros”, José Juan Lorenzo, que es sobrino de uno de los dueños del puerto y primo del gerente, Rafael Lasso Lorenzo.

Ahí precisamente se centró la mayor parte de la polémica que ha rodeado a la creación de este museo, que fue impulsado por Pedro San Ginés y por Echedey Eugenio como responsable de los CACT, que decidieron contratar a DeCaires Taylor para crear un nuevo centro turístico frente a este puerto deportivo ilegal e incorporarlo a la red de centros creada en su día por César Manrique. 

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