Dos marchas simultáneas en Lanzarote y Sevilla apoyan a Gloria y Ulises en su lucha

Arrecife y el pueblo andaluz de El Pedroso acogieron sendas concentraciones a favor de este matrimonio, que trata de impedir que el Gobierno de Canarias dé en adopción al niño que tienen en acogida desde hace más de dos años

Concentración en apoyo a Gloria y Ulises celebrada en Arrecife

Lanzarote y Sevilla acogieron el viernes dos marchas simultáneas en apoyo a Ulises y Gloria, el matrimonio que lucha para que el Gobierno de Canarias no dé en adopción al niño que tienen en acogida desde hace más dos años.

En el caso de Lanzarote, la concentración tuvo lugar junto al Puente de las Bolas de Arrecife, mientras que en Sevilla se desarrolló en el pueblo de El Pedroso, del que es natural Gloria. 

Este matrimonio viene reclamando desde el año pasado que le den en acogida permanente al niño, al considerar que si lo dan en adopción a otra familia, supondría una "ruptura traumática" para el menor, que en agosto cumplirá tres años. Y es que, además de separarse de ellos, el niño perdería también el contacto con sus padres biológicos, quienes han venido teniendo contacto con el menor y apoyando las protestas de Ulises y Gloria.  

Imagen de la concentración en apoyo a Ulises y Gloria celebrada en El Pedroso
Imagen de la concentración en apoyo a Ulises y Gloria celebrada en El Pedroso

Actualmente el asunto está pendiente de ir a juicio, pero Ulises denunciaba recientemente que la Dirección General de Protección de la Infancia y la Familia había presentado hasta "tres solicitudes" en los Juzgados para retirarles al niño y llevárselo "a un centro de menores de Tinajo hasta que se resuelva el problema". 

Durantre la concentración celebrada en Arrecife, la madre de acogida leyó una carta, que La Voz reproduce íntegramente 

 

Carta de Gloria 

"Yo y mi marido somos la familia de acogida de J.C., un niño que llegó a nuestro hogar con tan sólo 3 meses y que en agosto cumple 3 años. Llevamos meses luchando para que se respete el interés superior del niño y no se obligue a J.C. a separarse de la que él considera su familia.

J.C. es un niño afortunado que tiene una pequeña gran familia, en la que se mantienen sus vínculos con su familia biológica y los vínculos con nosotros, su familia de acogida. Nuestra lucha por que se protejan estos vínculos y se respete su vida familiar, ha provocado que la Administración que ostenta su tutela haya intentado llevárselo en hasta tres ocasiones a un centro de menores.

Queremos que quienes tienen la potestad de hacerlo protejan el derecho a los buenos vínculos y en consecuencia permitan que J.C. siga viviendo con nosotros, con su familia y pueda crecer como el niño feliz que es a día de hoy.

Es indispensable que se tenga en consideración la enorme trascendencia que tiene para la salud mental del niño preservar su derecho al establecimiento y mantenimiento de los mejores vínculos posibles para el. Por ello nos oponemos frontalmente a las negligencias y el maltrato infantil por parte de instituciones que deberían hacer su trabajo de una forma más cuidada, no simplemente aplicando mecánicamente respuestas poco afinadas, llevándose por delante, los derechos más sagrados, más íntimos, en la vida de un niño.

En nuestra lucha está la necesidad de que se proteja a J.C. como el niño que es, porque toda la normativa de protección de la infancia obliga a que las instituciones no pueden mantener las mismas decisiones cuando las respuestas a los problemas que se plantean llegan tarde.

Proteger a cada niño significa atender cuidadosamente las circunstancias concretas en las que está aquí y ahora y para su futuro. Solo en la medida en que las instituciones funcionen así, correctamente, atendiendo para cada caso concreto a los derechos del niño que están en juego, evitaremos el sufrimiento infantil.

Los niños de hoy son los adultos del futuro, y por eso no hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo de los niños, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana. Un niño roto emocionalmente, está condenado a ser un adulto enfermo, y esto es lo que queremos evitar a toda costa con J.C.". 

Ulises y Gloria, junto al padre biológico del menor, en la protesta que llevaron a cabo en octubre
Ulises y Gloria convocan una marcha solidaria en su lucha para no perder al niño que tienen en acogida
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