
- Ana Lázaro
- Smara es el campamento más grande, con una población que supera los 60.000 habitantes
La noche era cerrada cuando aterrizamos en el aeropuerto de Tindouf, en Argelia. Tras siete horas de vuelo, las imágenes aparecían más deformadas de lo común. Un jeep de Protocolo nos esperaba a la salida de la terminal, mientras un centenar de voluntarios tinerfeños montaban a bocajarro en la caja de un camión de carga, entre sus propios equipajes y decenas de paquetes con comida y medicamentos. El largo viaje y la rabia de haber tenido que dejar atrás una tonelada de ayuda humanitaria intensificaban el cansancio en los rostros de los jóvenes, que a pesar de todo iniciaban su viaje con ilusión hacia los campamentos de Smara y El Aiún. Su misión, realizar tareas de cooperación en colegios y hospitales, nos dio la oportunidad de viajar con ellos y adentrarnos en la realidad de estos campamentos situados a unas millas de la ciudad argelina de Tindouf que, paradógicamente, es una ciudad vetada para los refugiados.

- Ana Lázaro
- Los campamentos están ubicados en una de las zonas más áridas del sur de Argelia
Nuestro jeep tomó una dirección diferente a la de los voluntarios: el campamento de Auserd. Allí pasaríamos los siguientes diez días acogidos por una familia saharaui. A través del desierto (apenas circulamos veinte kilómetros por carretera), el cielo comenzaba a clarear. Tras una hora de viaje, el sol aparecía poco a poco en el horizonte, al mismo tiempo que una nube marrón se iba perfilando en forma de casetas y tiendas de lona según nos acercábamos. Habíamos llegado a nuestro destino. Un destino que se antojaba fantasmal a esas horas de la mañana. Tras medio centenar de kilómetros recorridos entre dunas de arena, aparecía en medio de la nada una especie de ciudad anclada en el pasado, en la que algunas mujeres, cubiertas con la tradicional “melfa”, surgían entre los ladrillos de adobe. Era necesario frotarse los ojos para cerciorarse de que aquella visión no era fruto de las horas de viaje, ni de la noche en vela. De que aquel lugar era real, y en él vivían y crecían cientos de personas.
“¡Treinta años!¡¿Cómo pueden llevar aquí treinta años?!”. Ésta fue una de las primeras frases que escuché al llegar a Auserd, de boca de Norma, una compañera de viaje que en aquel momento todavía no conocía. Hay lugares que por mucho que se conozcan a través de los diarios, los libros o la televisión, impresionan en el momento en que se descubren. Y éste, sin duda, era uno de ellos.

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- Las calles de Auserd bullen con la caída del sol
Efectivamente, el pueblo saharaui lleva más de treinta años viviendo en medio del desierto. Muchas familias continúan habitando las tradicionales jaimas de lona, aunque poco a poco, se han ido contruyendo casas de barro, que en ocasiones, como el pasado mes de marzo, las lluvias se encargan de derrumbar. Después de tres décadas sobreviviendo en medio del desierto, la p0blación saharaui sigue teniendo muy claro que se trata de una situación "provisional". "Si empieza a haber algunos edificios de cemento, es por el miedo a las lluvias, no porque se extienda entre la población la idea de quedarnos aquí", afirmaba de forma contundente Nemaa Said Yumani, del Ministerio de Cooperación Saharaui.
Retazos de la historia
Desde el 6 de septiembre de 1991, el pueblo saharaui espera un Referéndum que nunca parece llegar. La semana pasada, el Consejo de Seguridad de la ONU acordó por unanimidad prorrogar seis meses más el mandato de la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para la realización de un Referendum en el Sahara Occidental), organismo que se instituyó tras el alto al fuego firmado por el Frente Polisario bajo la presión de la ONU. Se ponía fin así a quince años de guerra contra Marruecos, país vecino que ocupó su territorio, el Sahara Occidental, en noviembre de 1975, tras la Marcha Verde. “Cientos de saharauis tuvieron que huir entonces, la mayoría a pie, hacia Argelia”, explicaba Khattri, un excombatiente saharaui, que luchó en la guerra contra Marruecos.
Apenas unas horas después de haber pisado Auserd, Khattri nos narraba sus particulares batallas, mezclándolas con historias de sentimientos vividos. De forma tranquila, pausada, y al mismo tiempo enérgica, no ocultaba sus ganas de retomar la historia y conseguir lo que hacía tres décadas dejaron en el camino. “Las mujeres huían con los niños y los ancianos, mientras los marroquíes bombardeaban con fósforo y napalm”. Khattri gesticulaba, recurría a la historia reviviéndola, sin ocultar el muñón del pie derecho que una bomba le había arrancado.
Ahora vive tranquilo en Auserd con su mujer y sus dos hijas, pero afirma convencido que si no se reconoce su derecho de autodeterminación, “pronto habrá que volver a la guerra”.

- Ana Lázaro
- Gran parte de los niños pasan el verano en España, u otros países europeos
La situación del Sahara Occidental es delicada. Los propios saharauis se sienten olvidados por parte de la comunidad internacional, aunque paradójicamente, viven a base de las ayudas que les proporcionan otros países. En estos momentos, la situación es crítica. El presidente de la Media Luna Roja Saharaui asegura que la reserva de seguridad que mantienen cada tres meses está en las últimas. “Hemos hecho un llamamiento a la comunidad internacional porque el stock de seguridad de alimentos se encuentra agotado”, explicaba Buhobeini Yahia. Se trata de una situación de emergencia dentro de otra que dura ya treinta años (lo que me hace recordar la exclamación de Norma: ¡Treinta años!). “La causa de esta difícil situación es la falta de cumplimiento de los compromisos de las agencias de Naciones Unidas”, añade Yahia. “ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para el Refugiado) o el PMA (Programa Mundial de Alimentos) están al tanto con detalle de esta situación, pero parece que no hay ningún esfuerzo por su parte”.

- Ana Lázaro
- Cada semana, mujeres y niños acuden al reparto de la ayuda humanitaria
Las ayudas humanitarias son lo que mantienen en pie a una población que supera las 200.000 personas, repartidas en cuatro campamentos, en territorio argelino: Smara, El Aiún, Aused y Dakla. El resto, un pequeño comercio que apenas da de comer a las pocas familias que pueden permitirse el lujo de contar con un todo terreno (la mayor parte de las veces hecho trizas) para moverse por el desierto, y el cuidado de un puñado de cabras o camellos que sirven para llenar el estómago de algo más que té.

- Ana Lázaro
- En Rabuni se sitúa la Presidencia, los ministerios y los medios de comunicacion de la RADS
Centro neurálgico
Rabuni es el centro administrativo y político del pueblo saharaui. Sus dos torres, que parecen estar siempre a punto de derrumbarse, indican su llegada desde lo lejos. Es frecuente encontrar a ambos lados de la carretera asfaltada, a hombres de todas las edades esperando que cualquier vehículo les lleve hasta su lugar de destino. En Rabuni se encuentra la Presidencia de la República Árabe Democrática Saharaui, los Ministerios, Protocolo (donde se alojan la gran mayoría de los voluntarios que trabajan, a través de ONGs, para “la causa”), los medios de comunicación saharauis (periódico, televisión y radio), el Hospital General, y el Museo de Defensa. Un curioso recorrido que hila diferentes realidades, puntos de vista, e incluso estados de ánimo.

- Ana Lázaro
- Omar combatió contra Marruecos en una guerra que concluyó en 1991, con un alto al fuego
Al entrar al Museo de Defensa se abre un gran patio, donde mil puntos deslumbran al ojo humano, fruto fuerte sol incidiendo sobre el acero de las armas. Ametralladoras, minas antipersona, tanques, anfibios, y hasta los restos de un avión estrellado, con el escudo de Marruecos “reinando” sobre los escombros, forman un espectáculo que roza lo grotesco y lo glorioso, que traslada a otro punto de la historia, sin saber perfilar muy bien el umbral entre el pasado y el futuro.
Estas armas fueron requisadas por los saharauis al ejército marroquí durante la guerra que libraron ambos países en la zona ahora ocupada. Sin embargo, un escalofrío recorre el cuerpo de quien se para a pensar que este arsenal es una pequeña muestra de lo que el Frente Polisario almacena de cara a una nueva guerra, que arrancará cuando si el referéndum desaparece definitivamente del horizonte.

- Ana Lázaro
- El sacrificio del cordero es un ritual en la cultura árabe
“Si no se reconoce el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, tendremos que luchar para conseguir lo que un día nos quitaron”, asegura Omar, ex combatiente, mientras explica la procedencia de cada una de las armas. La mayoría son de origen francés o ruso. Francia aparece en gran parte de las conversaciones de los saharauis. Creen que el país galo, con sus relaciones con Marruecos, ha perjudicado al Sahara, e incluso se habla de un intento por recortar la ayuda humanitaria.
El actual gobierno español tampoco es mirado con buenos ojos. Su política internacional, que desde el comienzo de la legislatura ha trazado buenos lazos con Mohamed VI, resulta incomprensible para los que siguen pidiendo una responsabilidad a España, después de dejar el Sahara en manos de Marruecos y Mauritania, tras la muerte de Franco.
La ex colonia española tiene muy presente la “traición” de España. Pero el rencor se convierte en esperanza un cuarto de siglo después, al confiar en que se lleve a cabo el ansiado referéndum. Los saharauis son cabales, honrados y coherentes. Quizá por eso les cueste entender que la comunidad internacional les haya olvidado. Quizá por eso se aferran a la lógica y esperan que alguien se dé cuenta de cual es su cruda y dura realidad. Y reaccione.

- Ana Lázaro
- Buhobeibi Yahia, presidente de la Media Luna Roja Saharaui, junto a los contenedores de ayuda humanitaria
Alerta humanitaria
"El Sahara vive una situación de emergencia que dura ya treinta años”. Más de doscientos mil refugiados dependen exclusivamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir día a día. Buhobeini Yahia, presidente de la Media Luna Roja Saharaui, es consciente del delicado momento en el que se encuentra actualmente el pueblo saharaui.
Normalmente, los almacenes de esta organización, franqueados por contenedores de mil colores que han sido apilados a lo largo de los años, recogen una reserva de alimentos suficiente para mantener a la población durante un periodo de tres meses. Ahora, este stock está agotado. “No hay harina en los almacenes de la Media Luna Roja Saharaui, y de otros productos de primera necesidad, apenas queda una pequeña cantidad”, explica Yahia con gesto intranquilo. “Quedan 35 toneladas de azúcar, mientras para una sola distribución necesitamos 178 toneladas; en cuanto al aceite, nos faltan más de cien toneladas sólo para este mes”. Se trata de una situación de alarma, de la que la Luna Roja Saharaui responsabiliza a las Agencias de las Naciones Unidas, como ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para el Refugiado) o el PMA (Programa Mundial de Alimentos). “No cumplen sus compromisos, y conocen la situación a la que nos enfrentamos”, añade Yahia. Cada mes, una célula de organización formada por estas Agencias, además de otras como la Agencia Española de Cooperación, UNICEF o ECHO (Comisión Europa de Ayuda Humanitaria), se reúne en Argel para estudiar la situación de los recursos. “Hace tres meses se llegó a un acuerdo en estas reuniones para que las Agencias de Naciones Unidas hicieran un llamamiento internacional, debido a la falta de recursos”, explica Yahia. Entre la población saharaui, se habla de presiones políticas por parte de Marruecos y sus aliados, para “hacer hambre” en los refugiados, y así conseguir una respuesta interesada.

- Ana Lázaro
- Casi el 70 por ciento de los niños menores de seis años padecen anemia
En una población en la que el 66 por ciento de las mujeres y el 68 por ciento de los niños menores de seis años padecen anemia, un recorte de las ayudas podría desembocar en una catástrofe humanitaria. El Gobierno Canario financia un proyecto de abastecimiento de gas a 31.000 familias en los campamentos de refugiados. “Se trata de un proyecto muy importante para satisfacer una necesidad básica, porque sin gas no podemos vivir, lo necesitamos para cocinar”, explica el presidente de la Media Luna Roja Saharaui. “De todas las comunidades españolas hay proyectos de todo tipo: placas solares, ropa, gas, comida, escuelas…”. La otra cara de la moneda muestra a miles de mujeres y niños que cada semana acuden hasta el centro de reparto de ayudas de cada wilaya (barrio). Allí recogen lo que les corresponde, y al compás de la caída del sol, portan a la espalda los sacos que les permitirán sobrevivir unos días más, sin ser conscientes de que a miles de kilómetros, señores importantes y encorbatados deciden su suerte.

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estoy enamorado de ella y no puedo vivir sin abrazarla, que pena que ella sea tan mala y distante y me tenga este odioso castigo.
never without your love, tonight the music seems so loud. te amo,
MAGNÍFICO REPORTAJE.
SE SIENTE TRAS ÉL EL ESPÍRITU DE LA SOLIDARIDAD MEZCLADO CON LA RABIA . LAS FOTOS TRANSMITEN TODA LA TERNURA DEL MUNDO....
SE NECESITAN MÁS REPORTAJES DE ESTE TIPO PARA QUE NOSOTROS LOS DEL PRIMER MUNDO RECORDEMOS A NUSTROS SEMEJANTES Y LUCHEMOS CON ELLOS POR UN MUNDO MÁS JUSTO...
UTOPÍA<: UN MUNDO SIN MIEDO
La "traicion" de España?????,¿Pero estos no eran los que se hartaron de ametrallar pesqueros canarios y de secuestrar a canarios para hacer presion e independizarse de españa?
Al de los ametrallamientos de pesqueros: 1. ametrallaron a pesqueros con bandera marroquí, si dentro iban canarios eran escudos humanos usados por Marruecos.
2. Defendían su banco pesquero igual que tu defenderías tu casa de unos ladrones.
3. ¿Por defender su derecho a la autodetermianción pierden ese derecho?
El "Cruz del Mar" No era un pesquero con bandera marroquí. Bandera española y tripulantes de lanzarote. Los ametrallaron en cubierta, incluido un muchacho de 14 años, y reventaron el barco despues de saquearlo.
Los saharauis asaltantes y criminales, hablaban español y conocian Canarias. ¿Nuestros amigos?
Hola!
Tras una estancia de casi 8 meses en los CRS (y por lo tanto, pudiendo disponer de una experiencia en terreno larga e intensa en Rabouini), creo que el publireportaje elaborado se acerca bastante a la realidad saharaui..
Saludos cordiales,