Opinión

Y, la juventud, ¿pa’ cuando?

Todavía mantengo la sensación desesperada y atónita que me dejó el debate del pasado lunes. Y son muchas las sensaciones. Desde luego, las más abundantes: desasosiego y decepción. Más que una oportunidad única donde poder verter las interesantísimas propuestas de sendos principales líderes de la escaleta política, se convirtió en un verdadero show mediático. 

Feijóo llegó con una coartada y ejecutó perfectamente sus pretensiones. Tirar por tierra el único cara a cara que mantendría con Pedro Sánchez durante toda la campaña electoral. Las esperanzas que habían de superar un combate basado en reglas de juego limpio eran inexistentes, es por ello por lo que, decidido, se lanzó por jugar en un campo de juego desigual, con tácticas despreciables que le permitieran ganar la partida. Todo ello con objetivo bastante claro: no dirigirse a la ciudadanía ni hablar de lo que realmente importa a ésta. 

Un debate que mucho deja que desear. Si algo pudimos sacar en claro es que el tiempo pasado fue la clave para situarnos donde hoy nos encontramos. Una oposición que no presenta un proyecto político alternativo a su ya trillado “derogaremos el sanchismo”. Nada que ver con un proyecto político serio que le permita gobernar durante los próximos 4 años. Siendo consciente de ello, su estrategia perduró todo el debate: encenagar y embarrar los años de gobierno de progreso y libertad. Todo ello con un gran ingrediente: la mentira. Y, claro, cuando no tienes nada que ofrecer, la desinformación se erige como plato principal. Mintió en cuanto a los datos de empleo, de fondos europeos, de inflación, de economía, de pensiones, de política exterior, de política de igualdad, … Y una gran constelación de embustes que no quiero anticiparles si no pudieron visionar el debate en tiempo y forma. 

Quedan escasos días para que concurramos a los comicios el próximo domingo 23J. Quien está detrás de estas letras es joven y entusiasta. Preocupado y ocupado de la situación real que atraviesa el escenario político actual. Entre confrontaciones y fragmentaciones de partidos reside la sensatez y la cordura. Las ganas de luchar y defender nuestros derechos. La voluntad política de nuestros tiempos no tiene por qué perdurar en el sentir de los tiempos venideros. 

En el debate, la juventud fue la omisión más expresa. Lejos de contestar a las innumerables preocupaciones que, en edad de progresar y aspirar son legítimas sentir, se optó por evitarnos y demostrar quién “daba más”. 

Los/as jóvenes del país nos sentimos parte de la política, no me cabe duda, pero no lo suficientemente representados. Con aumento de las partidas de becas o pases VIP a discotecas no se contentan ni mucho menos se puede aspirar a forjar un futuro estable. 

Por mucho que no nos hayan, ni siquiera, mentado, el próximo 23J muchos y muchas jóvenes estaremos tomando una decisión por medio de nuestro voto, porque somos conscientes de la importancia que la política tiene en nuestras vidas. Solo puedo pensar en los jóvenes británicos, nunca creyeron perder tantas ventajas y derechos. 

La política debe ser debate, contraposición, escucha activa, humildad. Merecemos más de lo que pudimos ver el lunes. Los jóvenes estamos dispuestos a tender la mano, a colaborar y a ser útiles en cuanto sea necesario.


Diego Ruiz, 23 años. Europeísta convencido y joven entusiasta.