Opinión

Un partido ganador, con todos

El Partido Popular afronta el inicio de la primavera en Lanzarote con no demasiada brisa. Sin muchos aires de cambio, en vista de que al VIII Congreso insular que el partido celebrará el próximo 13 de mayo en Arrecife tan solo está previsto que concurra una única candidata a hacerse de nuevo con la presidencia del PP en la Isla. Hasta ahora,  quien ya ocupa ese cargo desde hace dos mandatos, Ástrid Pérez, se ha convertido en la voz cantante de una organización que, si bien es justo reconocer que ha experimentado un crecimiento como nunca antes y que ha alcanzado cuotas de poder hasta ahora inimaginables para los más optimistas hace solo dos legislaturas, está pidiendo a gritos más participación.

Más participación.  El PP está reclamando en los últimos añosactivamente la participación en nuestra sociedad. De puertas para fuera, la organización lo reivindica con sus cargos públicos, pero no termina de dar el paso para derrocar a un actual tripartito que encabeza una Eva de Anta, con la que los socialistas parecen haber encontrado su bastión de acero para soportar el pulso constante y diario frente a Coalición Canaria y el PIL.

Pero es quizás de puertas para adentro, en la parte orgánica, donde quizás el PP esté pidiendo en Lanzarote más participación si cabe, con más voces que deberían contribuir al unísono en lo que al fin y a la postre se convertiría nuestro partido, en lo que los afiliados decidan que sea.

El liderazgo de Ástrid Pérez hoy por hoy no se discute en el PP de Lanzarote, pero tampoco se discutía solo un mes el liderazgo de AsierAntona en el PP de toda Canarias.  A la actual presidenta, parlamentaria y concejal le falta por rematar una regulación de los comités locales en la Isla. Arrecife, Yaiza, Tinajo, Haría y Teguise son aún asignaturas pendientes, municipios en los que hay que reestructurar y en su caso incluso crear y consolidar comités y asambleas locales, y donde la militancia absorbe y acepta un liderazgo que aún debe suscitar más debate y la implementación de otras voces que, críticas o no, nuevas o no, se sumen a la construcción de un mismo proyecto. Que el PP requiere renovación orgánica también en Lanzarote parece una obviedad, una verdad aplastante.

Más pluralidad, sin miedo a la confrontación.  Aplastante también fue la victoria de AsierAntona, que fue proclamado candidato único del Partido Popular de Canarias pero al que, como presidente interino de la organización tras relevar a José Manuel Soria, también el PP de Lanzarote le ha plantado cara. Nuestra isla, nuestro partido en Lanzarote, no se merece ocupar el puesto del quinto candidato en la lista electoral al Congreso de los Diputados que tanto copa la Isla Redonda, cuando muchos se jactan de decir continuamente que somos la tercera isla del Archipiélago.

Antona rebasó las expectativas, ya que venció en todas las islas, en todas salvo en Lanzarote, y obtuvo el 82,16% de los votos, frente a 17,81% que respaldaron a su rival, la vicepresidenta del Parlamento, Cristina Tavío.  A pesar de ello, el PP de Lanzarote supo cerrar filas de inmediato en torno a su nuevo líder, el mismo presidente para un partido que permanece unido.  Por eso en Lanzarote, donde nadie sobra, tampoco es negativo que se dé ese debate, sin miedo a construir un proyecto en común, plural y diverso, pero bajo el mismo prisma de la unión y el consenso.

Igual que Ástrid Pérez lo hará en el segundo domingo de mayo, nuestro presidente palmero se impuso en la batalla interna por el control de esta fuerza política en las Islas, donde es la primera vez que los afiliados eligen directamente a su presidente. Tampoco nadie en este proyecto debería temer los cambios, incluso ahora que nuestro máximo exponente, el presidente Rajoy, ha sido llamado a declarar como testigo en una de las causas que a miles y miles de afiliados tanto nos cabrean. Afrontemos con consenso lahoja de ruta en la construcción de un proyecto político que convierta al PP en la fuerza ganadora de los comicios que se deben celebrar en 2019. La primavera debe dar paso a una brisa estival en el PP de Lanzarote.

Por: David Rodríguez