Opinión

Queridos papá y César

Todo tiene importancia, todo está en el devenir. Una colilla mal apagada puede quemar un mundo. Un pequeño cisco mal tragado puede cercenar una vida. Unas ramas de palmera te pueden ocultar el futuro. Un grave error político no acaba con el político, pero sí con sus sueños políticos. Porque los sueños políticos sólo son tal si pasan al común. Si generan. Y un político sin sueños acaba con su ser. Cercenado.

Sé que usted los tiene (sueños) algunos se los he visto ejecutar con unas ganas y precisión que ya quisiera yo para la Consejería de Medio Ambiente. O Presidencia. Y me gusta su juventud y su dinamismo y su talante. Y hasta los errores menores que me cuentan, propios de esa juventud y de la común tontería del ego humano, nada propio de lo que me pueda poner a criticar.

No me pregunte por qué, Sr. consejero, me dirijo tanto a usted; tal vez sea porque es usted el responsable máximo institucional del discurrir cultural en la isla. Tal vez porque podría salir muy formado para todos de este arrebato surrealista. Conozco las dificultades a las que se enfrenta. Aún creo que se trata de eso. De no causar quebranto en quienes confiaron en usted para llegar  ahí.  No sé cual es el nivel de consciencia de su observador interior, pero lo intuyo.

Pero, desde ahí, podría  hacerles entender que si bajo su cobertura se acusa a la Fundación César Manrique de extrema izquierda, usted automáticamente  queda como muy de derechas. ¡Jo, es obvio! Tal vez me diga que usted es apolítico; en ese caso les estaría acusando de políticos. Sería algo así como que aquellos que gestionan la vida política a la que llegaron por los mecanismos propios de la política se declaren luego apolíticos y acusen a la sociedad de politizada.

Eso es muy español. Muy de la ¿post modernidad? No sé mucho de esas cosas. Con "muy modernillo" sí que me atrevo. Ahora le comparto esta secuencia "energética". Ayer me trincó. Podría escribir una novela sobre la secuencia.

Ayer, sin más, escribí esto en el muro de un amigo sobre una excursión al maravilloso Barranco de la Paja: "Parar el tendido eléctrico que querían subir por ahí, con la sacrosanta misión de cerrar el circuito insular de la red eléctrica. Parar eso por donde van a subir, justifica solo eso, todos los años que tú, yo (el amigo) y tant@s dedicamos a las batallitas guincheras u otras. Jajajaja. Esa en concreto es mi muesca preferida. Por cómo sucedió todo. Y por el lugar. Buen pateo".

Ayer ella, entre muros, se quejaba de que sólo el Ayuntamiento de Yaiza había hecho alegaciones a las nuevas torretas eléctricas que se quieren instalar por el sur. Y clamaba dónde estaban instituciones ecologistas y fundaciones y bla bla bla. Sin más, todos iguales, al saco. La obligación es del Cabildo, al menos la moral y creo que alguna más. Es decir, que se quejan de que la Fundación se meta en cuestiones ambientales y se quejan de que no se meta en cuestiones ambientales. Se olvida de decir que ella no hizo alegación ninguna. Ni su entorno. Se puede hacer, es muy sencillo. Yo lo hice muchísimas veces.

Luego, me topo una foto suya (consejero) con una bicicleta apoyada en un gran molino de viento generador de energía. Foto en medio del debate centenarial. Escribí esto: "Señor consejero, la oscuridad ética no se ilumina con ningún tipo de luz eléctrica así sea generada por molinos de viento. A su manera algo de esto ya dijo el Quijote. Ya sabemos que los molinos ganan. No es ese el enfrentamiento. Ni la victoria o derrota, es asunto material. Ojalá podamos llegar al 100% de eficiencia energética alternativa. Pero no cambiará mucho el mundo si no lo hacemos también con la eficiencia ética. Mis respetos". 

Y eso me llevó a los recuerdos. La última vez que vi a Manrique vivo fue en los terrenos donde se pensaba construir el parque eólico de Los Valles. Dentro de El Guincho y en la sociedad conejera, había posiciones encontradas sobre la idoneidad del lugar. Nosotros le pedimos a César si nos acompañaba al sitio y así nos ayudába a tomar una decisión. La más difícil que recuerdo. El paisajismo, la vida  y la cuestión energética a veces se entremezclan de forma muy difícil de evaluar. Me imagino que con la cuestión cultural pasará otras tantas.

La última conversación que tuve con César fue allí. Sobre aquel alto llano. Tierra, mar,  cielo y horizontes. Recuerdo el olor de la tierra y cómo César corría y saltaba muros como un chinijo. Fue sobre los coches y la muerte (la conversación). Solo un mes antes de la tragedia. Más o menos. Fue de que Lanzarote ya requería máxima atención en la carretera, que el tiempo de ir en volandas de la música de Taburiente ya se había acabado y que Erevita la de Órzola decía: "Mira Ginés si hay coches en Lanzarote que chocan unos con otros".

Yo sabía de qué hablaba porque había pasado en mis propias carnes un terrible accidente de coche. Hablamos de la posibilidad de un chófer. Y que él, el tránsito de Tahíche hasta Haría  lo pudiera hacer en sus sueños de siempre de forma segura. José Juan estaba preocupado y me dijo: "Ginés, tú eres el único al que le va a permitir hablar de esto en serio". Más o menos. Pero me pasa como con usted, sólo puedes sugerir. Invitar a observar algo más allá de lo cotidiano. Separar la nariz del mundo aparente y observar. 

Termino. Querido César, papá:

A veces me gusta jugar a mezclar el tiempo y las cosas imposibles, y como que chinijo y simplón tengo el regalo de la imaginación, pues lo uso. Ella, luego usa otras cosas, si confías. Pongo a correr la novena de Beethoven. Cierro los ojos y me imagino que estoy en la Luna, justo en el cráter de su nombre, del otro, Heraclitus, y entonces soy "él" y le regalo a los dos ese momento de conexión entre el sordo y el oscuro. Y yo desaparezco durante esa hora y pico de la faz del mundo. Sin sonido y sin luz.  

Ellos me regalan otras formas de oír y de ver. Otro mundo oculto. Y ves la música como el cambio incesante y oyes el Logos. Mientras, en todo el Cosmos ya suena el Himno de la Alegría. Para ustedes dos: papá, César.

Luego dejo las cornisas de Heraclitus, bajo al fondo del cráter y me introduzco en una cueva que me lleva al otro lado, el oculto. Y ahí están tod@s l@s grandes artistas del mundo de todos los tiempos, colores y  sexos. Ell@s, l@s pobres y l@s oprimid@s.  Anónim@s, multitud de anónim@s. Creando. En  la cara oculta de la Luna. Esperando que la cualificada audiencia calle para comenzar una nueva creación. Generación. Guenia. Frescura.

Aquí hoy está todo un poco más caliente que ayer. Es imperceptible. Solo l@s irracionales lo perciben. Cuando pierdo la razón, puedo comunicarme con ell@s.

Otra vez se me fue el baifo. El Daimon.