Opinión

Paulino: El miedo es nuestro enemigo

Las declaraciones de Paulino Rivero, como presidente de Canarias, a la cadena Cope el martes 21 de enero, hacen vislumbrar - a través de sí mismo- el propio carácter de la política Canaria con el estado español. Una carga de miedo, disfrazada de servilismo y alineación con el nacionalismo español, vuelve a dejar a Canarias huérfana de representación.

Mientras las presiones de otras naciones que conforman el estado español son cada vez más fuertes, este compatriota nuestro se llena la boca de comprensión a las preocupaciones del PP por mantener la unidad de España, a pesar de que reconoce que "es un problema antiguo", pero sin dejar de aconsejar hacer una "radiografía y profundizar más en cada caso".

Lo más triste es que, a pesar de que el partido de Rivero en Canarias se autodenomina "nacionalista canario", en Madrid supone más un aliado al nacionalismo español que la amenaza que suponen otros nacionalistas y, por lo tanto, la presión que se hace desde diversos territorios del Estado, no existe en la representación Canaria, que -créanlo- se limita a pedir como moneda de cambio, pero sin alzar la voz, "tacto" y "medidas integradoras que permitan fortalecer la cohesión de Canarias con el Estado, incentivando, por ejemplo, la bajada de precios de los billetes de avión".

Personalmente siento vergüenza, pero en este caso no puedo decir que se trate de "vergüenza ajena". Esta vez soy del todo consciente que este portavoz y su partido están ahí porque mi Pueblo les ha votado y, por lo tanto, su representación está legitimada por el actual sistema electoral y la imposición administrativa española.

Como parte del Pueblo Canario, asumo la vergüenza de quién se ha hecho con esa mayoría electoral. Lo que no significa que vaya a dejar de orientar mis esfuerzos a desenmascarar tanta cobardía y a concienciar a canarios y canarias de que hay que votar en Canario, pero así no.