Opinión

Obras casi interminables

Hace tiempo que nos está dando la fundada impresión de que las obras que se empiezan en esta Isla suelen convertirse en obras casi interminables, pasan y pasan los períodos de ejecución inicialmente establecidos y vemos como avanzan ...


Hace tiempo que nos está dando la fundada impresión de que las obras que se empiezan en esta Isla suelen convertirse en obras casi interminables, pasan y pasan los períodos de ejecución inicialmente establecidos y vemos como avanzan ...

Hace tiempo que nos está dando la fundada impresión de que las obras que se empiezan en esta Isla suelen convertirse en obras casi interminables, pasan y pasan los períodos de ejecución inicialmente establecidos y vemos como avanzan a ritmo de tortuga reumática ¡eso cuando avanzan! Y no nos estamos refiriendo a las que no han comenzado, que sabe Dios cuándo lo harán, como por ejemplo ese nudo o laberinto entre Arrecife, Costa Teguise, Los Mármoles, etc., ejemplo claro de la cicatería de un Gobierno regional -o nacional según se mire- que mientras se gasta miles de millones en las islas llamadas por ellos "capitalinas", aquí discute montantes de dos o tres mil para algo tan necesario y que ha originado ya una buena cifra de accidentados e incluso muertos; o como esa carretera de Arrecife a Tahíche, o el arreglo de la autovía al Aeropuerto, etc., etc. Pues no, no nos estamos refiriendo a tan necesarias y urgentes obras, sino a las que ya están en ejecución: Por ejemplo el Puerto de Órzola, cuyo proyecto actualmente está parado por no se sabe que problemas técnicos que no son capaces de exponer con claridad, y que al decir de algunos ciudadanos de la zona -incluida La Graciosa- después del inicio de tales obras está peor que antes. Como ejemplos también los de el Palacio de Justicia, tan imprescindible e insoslayable, seguro que nos dirán que sigue el ritmo previsto ¡pero que ritmo, señores desesperantemente lento!, otra cosa parecida sucede con la nueva Comisaría de Policía ¡y miren que hace falta urgentemente!

Y retornando al tema de carreteras ese desaguisado del tramo de La Geria, entre Uga y el cruce de Tinguatón, que lleva más de un mes cortada sin que nadie sepa para qué, aparte de fastidiar a los vecinos y numerosos ciudadanos que la transitaban diariamente. Todo se les va en promesas de que las cosas van a empezar, como es el caso del desdoblamiento de la Circunvalación de Arrecife, de la que solamente hemos visto anuncios inconcretos, y seguimos sin saber cuál es la solución que se le va a dar para los accesos desde la misma a los barrios de Maneje y Argana Baja, además del ensanchamiento imprescindible del puentito que pasa por debajo y una precariamente San Francisco Javier (o sus inmediaciones), con Argana Baja y el Camino Viejo de Güime. En cuanto a obras necesarias por hacer ahí está la tan reclamada Recova -dos mil firmas recogidas a su favor-, el Islote de Fermina (que dicen que lo van a empezar); la decisión definitiva del proyecto de Las Maretas y el futuro Palacio de Congresos, para el cuál, si no estamos equivocados, habían cerca de ochocientos millones de pesetas desde el tiempo de Juan Carlos Becerra como Consejero de Turismo. Y hay más proyectos y más cosas importantes que no nos caben hoy en este comentario. Lo que sí queremos recalcar, finalmente, es esa desesperante lentitud en las obras en realización o por realizar en esta Isla, que contrasta con la agilidad que en otras se emplea.