Opinión

La "flexibilidad" universitaria

Suma y sigue. El pasado viernes nos desayunamos con la aprobación de un decreto que establece la nueva ordenación de las enseñanzas universitarias y que abre la puerta a la reducción de las carreras a tres años y a la ampliación de los másters a dos.

Según la teoría del ministro Wert, esta medida "flexibiliza" la oferta académica y abarata el coste de la formación. En la práctica, de nuevo se diseñan estudios para ricos –quienes puedan pagarse los grados de mayor duración- y para pobres, -los jóvenes que conseguirán acceder a la formación superior a costa de recortar contenidos y por tanto, conocimientos.

¿Piensa el ministro que competirán en igualdad de condiciones en el mercado de trabajo los graduados express (tres cursos más un master) que los licenciados de cuatro años y dos masters? ¿Ha pensado el ministro en retomar la política de becas para que los menos pudientes accedan a la misma formación que el resto del alumnado?

Suma y sigue. Wert se sitúa a la cabeza en políticas de desigualdad a golpe de reducción de oportunidades, una vez fuera del tablero su compañera Ana Mato, adalid del recorte de la sanidad universal y del cobro por los medicamentos. Y no le tiembla el pulso al ministro cuando vuelve a la carga en el deterioro de la oferta formativa de nuestros jóvenes, torpedeando la línea de flotación de la igualdad de oportunidades, que tiene en la educación su piedra angular.

Es el modelo del Partido Popular: la sanidad y la educación para quien se la pueda pagar; y de camino, la devaluación de lo público. Porque la reducción del número de créditos necesarios para finalizar los estudios de grado y la previsible pérdida de alumnos tendrá un impacto negativo en la financiación de las universidades estatales y generará beneficios a las privadas. Menuda carambola.

 

*José Montelongo, secretario local PSOE Arrecife.