Opinión

Es injusto que haga mal tiempo

Mes de agosto. Deseado mes de vacaciones, o mejor dicho, en mi caso, de semivacaciones, deseadas semivacaciones. Un autónomo nunca tiene vacaciones al 100%. Llevamos varios días sin que el sol que tantos turistas atrae a nuestra afortunada isla haga una aparición continuada que nos invite a ir a la playa, y yo llevo ya varios días quejándome por ello. No hay derecho a que no haga buen tiempo y no pueda disfrutar de la playa. ¡Parece mentira! Luego el mejor mes será septiembre, como siempre y estaré trabajando y los niños en el cole. ¡Es injusto! Tendremos que pedir que cambien las vacaciones de verano por vacaciones de otoño, o que las repartan de otro modo. Bueno, eso es harina de otro costal que probablemente sí sería necesario analizar pero lógicamente por otros motivos al que esbozo en esta introducción que espero que todos entiendan como ciertamente irónica. 

Y es que no podemos quejarnos cuando, aun siendo un mes que en principio debería ser más tranquilo desde el punto de vista político, está resultando ser un mes muy agitado. Y nuevamente no precisamente por venir cargado de buenas noticias. 

Me parece injusto que una señora de más de 60 años que ha intentado sacar a su familia adelante de la mejor manera posible aún sin medios para ello, ahora tenga que entrar en prisión por no haber derribado su casa. De acuerdo, que la construyó e incluso reforzó después aun a sabiendas de que no podía hacerlo. ¿Pero cuál era su alternativa? ¿Dejar a sus nietos en la calle? No podría dejar a mis hijos en la calle, y preguntemos a cualquier abuelo qué haría en esta situación. Está claro que además ha estado totalmente desprotegida en todo momento por quien se supone que debería haberla protegido en última instancia. La Constitución habla del derecho a una vivienda digna. ¿Es su vivienda digna? ¿Sería mejor una tienda de campaña? ¿Por qué nadie, aun sabiendo de su situación pues incluso el Cabildo la ayudó a reforzar el techo de su casa, le ofreció una alternativa que ella pudiera aceptar? ¿Quién aceptaría la calle como alternativa para vivir? Si viviera sola, tal vez la cárcel fuera una buena alternativa, - soy consciente de la dureza de mis palabras -, pero deja en la calle a una hija discapacitada a otra hija más y tres nietos, no está sola, y por tanto no es una opción. Ciudadanos además considera vital reformar la Constitución para añadir el derecho a agua y electricidad además de la vivienda.

Otro caso que me trae hablando sola es el de los alimentos que se han tirado a la basura en Yaiza y que debían haberse repartido entre los que los necesitaban. Leyendo las noticias y los comentarios la verdad es que me asaltan numerosas dudas. ¿Tenían o no tenían gorgojos? ¿Estaban conservados en condiciones adecuadas? ¿Estaban caducados? Si lo estaban, ¿por qué no se repartieron a tiempo? ¿Por qué no se deshicieron de ellos de la manera adecuada? ¿Cómo se reparten? ¿Es cierto que no hay un adecuado control del reparto? No llego a entender cómo en una cuestión relativamente sencilla de gestionar, podemos tener tantas dudas. Miento, sí lo entiendo. Volvemos al origen de siempre: falta de transparencia a todos los niveles, incapacidad de quienes nos gobiernan y gestionan, probablemente también por cuestiones de favores debidos y clientelismo político en las diferentes áreas, y… lo de siempre. Lo de siempre y nos quejamos. 

¿Podemos quejarnos? No estoy muy segura de ello. Las elecciones están frescas aún. Hemos vuelto a elegir a los mismos. ¿Para qué? Para que sigan haciendo lo mismo. Tengo claro que mis actos tienen consecuencias, y a mi hijo he estado hoy un buen rato explicándole lo mismo para que se sentara a hacer los deberes y se aprenda las tablas de multiplicar. "Mamá, no es justo" me decía. "Hijo, es importante que lo aprendas para que en el futuro puedas tener la libertad de elegir qué hacer con tu vida, y la capacidad para defenderte en el mundo y progresar". Le he dejado que piense él solo y decida si hace o no los deberes. Con sólo 7 años se ha subido a su habitación a hacer los deberes. Nosotros, sin embargo, y no necesitando imaginar lo que pasará en el futuro porque ya lo hemos experimentado en el pasado y en el presente, seguimos eligiendo no hacer los deberes, no cambiar lo que no nos gusta, votamos lo mismo. Consecuencia: tenemos lo mismo. 

La Guardia Civil ha comenzado las averiguaciones necesarias en el caso de Yaiza. ¿Qué se apuestan que si llegara el caso de haber algún tipo de responsabilidad política no tendría repercusión alguna? ¿Qué se apuestan que si llegara alguna condena a algún dirigente político por el caso de la desaladora no haría ni falta recoger firmas para concederle el indulto? En los últimos años se ha concedido varios indultos a dirigentes políticos con condenas por prevaricación, corrupción y otras "pequeñeces". También se ha concedido indultos a personas que han matado a otras personas, asesinos se llaman. ¿A quién ha matado Doña Josefa? Probablemente si hubiera actuado de otro modo sí hubiera sido responsable de la muerte de alguno de sus hijos o nietos. ¿El fin justifica los medios? Desde luego que no, pero es que Doña Josefa ni siquiera tiene medios. 

Esta semana ha sido también el día Internacional de la Ayuda Humanitaria. Cien millones de personas en el mundo la necesitan para sobrevivir y otros muchos para que se defiendan sus derechos humanos. Es una pena que este día tan importante se rememore en agosto, un mes en el que muchos de los que tenemos responsabilidad o posibilidad para actuar, estamos de vacaciones y tomando el sol en la playa. ¡Ay, no! Que hace mal tiempo y no puedo ir a la playa. ¡Qué injusta es la vida!