Opinión

El agitador de bobos rente

Por Lorenzo Lemaur Santana En todos los pueblos siempre es conocido el "tonto del pueblo". Por aquí, por Arrecife, cuando éramos pueblo los tuvimos. Personas entrañables, con algún retraso o trastorno mental, pero con mucha humanidad. Lógicamente, ...

Por Lorenzo Lemaur Santana
En todos los pueblos siempre es conocido el "tonto del pueblo". Por aquí, por Arrecife, cuando éramos pueblo los tuvimos. Personas entrañables, con algún retraso o trastorno mental, pero con mucha humanidad. Lógicamente, ...

En todos los pueblos siempre es conocido el "tonto del pueblo". Por aquí, por Arrecife, cuando éramos pueblo los tuvimos. Personas entrañables, con algún retraso o trastorno mental, pero con mucha humanidad.

Lógicamente, por respeto a ellos y a sus familias, no les voy a citar, pero todos los que andamos por aquí algunos muchos años les recordamos, y con cariño.

Pero, nos hemos hecho ciudad y ahora no nos conocemos todos. Ahora, eso sí, bobos sí que seguimos teniendo. Lo que pasa es que ahora no andan por las calles. Los bobos del pueblo de ahora han aprendido a usar Internet, se hacen su web, su Facebook y se ponen a decir gilipolleces de las grandes.

Haberlos hay muchos y más tontos que otros. Los más que más son unos que además debe ser que son tímidos y cobardicas que se esconden detrás de un techado y un pantalla para que no les veamos cómo se les cae la baba cuando se ponen a escribir mariconadas de todas las clases.

Esto de los bobos de pueblo tiene su explicación genética. Es cosa de los emparejamientos endogámicos en los lugares pequeños. Claro, se juntan dos bobos, se ponen a hacerse una pajillas el uno a la otra, luego acaban haciéndose guarreridas españolas y de estar un ser con otro ser nace otro ser y, claro este nuevo ser nace bobo.

Algunos de ellos, bobo rente. Y es el caso de los de El Agitador que te tanto hacerse pajillas los unos a los otros se han vuelto, unos y otros, bobos rente.

Claro, y de bobos que son, leen y leen y como son tan bobos no entienden bien y distorsionan la realidad. Y claro, luego pasa lo que pasa. Se ponen a querer ser como las personas normales. Se ponen a escribir en sus webs y en sus "feisbuc" y no hacen otra cosa que escribir boberías, que viene de bobos, lógicamente.

Será cosa de hablar con Inés Rojas y Marci Acuña a ver si les da una subvención para se vayan a un viajito, para conocer mundo los pobres. Con suerte los mandamos para el sexo pino, que es el que está un poquito más allá del quinto, y, con sus boberías, se nos quedan por allá y nos los quitamos de encima.

¡A ver, a ver!