Opinión

Carta abierta al presidente del Cabildo

Excmo. Sr. Presidente del Cabildo Insular de Lanzarote; 

Ante las noticias de nuevas tramitaciones de licencias para la construcción de mas infraestructuras hoteleras en la isla, como ciudadano quiero expresar mi preocupación a que estas licencias sean aprobadas .

La irracionalidad de seguir creciendo en número de camas turísticas induce a un empobrecimiento general, al deteriorarse el territorio insular con tanta presión humana y como consecuencia, el deterioro de la calidad de vida de la población residente. Mas presión conlleva la perdida del atractivo y un debilitamiento de la competitividad a largo plazo del principal sector económico de la isla.

Como máximo representante del gobierno insular, debe velar por el bien común y no solo de unos pocos que, en su afán de lucro, contribuyen al aumento de la presión sobre el territorio, el colapso de la movilidad, sanidad, etc. Según el informe “Evaluación del ahorro público producido por la contención del crecimiento de la oferta turística en Lanzarote” editado por el Cabildo, se sabe que cada cama turística nueva conlleva 2,06 habitantes más (empleo directo. Indirecto y familia). La pronta entrada en el mercado de las nuevas camas que están en construcción en estos momentos y las que están pendientes de autorización, supondría un aumento importante de población en una isla que ya se encuentra
claramente saturada.

En los últimos años, el desarrollo de las nuevas tecnologías y, en especial, la aparición de las plataformas digitales, ha significado cambios sustanciales en la manera de acceder a la oferta de alojamiento turístico y ha facilitado la expansión de la oferta de viviendas de uso turístico. Esto ha supuesto una verdadera revolución en el mercado y estructura del alojamiento turístico, las camas vacacionales ofertadas en las plataformas especializadas en esta actividad en internet, sumadas a las actuales camas turísticas superan los techos establecidos y fijados en el PIOT.

Es lamentable que aún no se haya abandonado la cultura del desarrollo turístico basada en el incremento del número de turistas y en el aumento de la capacidad de la planta alojativa, así como el binomio turismo-construcción como erróneo concepto de progreso.

Sin más, y apelando a la responsabilidad que supone hacer frente a la emergencia climática que pone en juego el futuro de esta sociedad y de las próximas generaciones, la toma de decisiones equivocadas supone que los que las generaciones futuras tengan que emigrar por ser insostenible la vida tal como la hemos conocido en este apartado rincón del atlántico.