Opinión

Carta a Blanca Blancas

Por Carlos Espino Estimada concejala:Dejando para mejor ocasión la valoración de los motivos por los que su formación ha roto el pacto en Arrecife, me gustaría hacerle un comentario que me parece adecuado sobre las supuestas y ...

Por Carlos Espino
Estimada concejala:Dejando para mejor ocasión la valoración de los motivos por los que su formación ha roto el pacto en Arrecife, me gustaría hacerle un comentario que me parece adecuado sobre las supuestas y ...

Estimada concejala:

Dejando para mejor ocasión la valoración de los motivos por los que su formación ha roto el pacto en Arrecife, me gustaría hacerle un comentario que me parece adecuado sobre las supuestas y diferentes varas de medir que usted atribuyó al PSOE en la comparecencia en la que anunció la mencionada ruptura.

Permítame que de manera tan pública y tan libre como la suya le diga que no, que no es cierto eso de las dos varas de medir. No Doña Blanca, hay tan solo una sola vara que al medir da resultados distintos cuando lo que se mide es diferente.

Es más, casi estoy por asegurar que no conoce usted ninguna vara que, mida lo que mida, dé siempre la misma medida. Y es que precisamente para eso, Doña Blanca, se inventaron las varas: para conocer la medida de las cosas.

Mire, a lo mejor le sorprende, pero no todos los imputados son (somos) iguales. Es que ni siquiera todos los condenados lo son, pues no hay manera de poner en pie de igualdad a un condenado por evasión fiscal de millones de euros, con un condenado por robar diez cartones de tabaco en un supermercado, pongamos por caso.

Doña Blanca, si ni siquiera todos los condenados son iguales, menos aún lo pueden ser los imputados. Y en ese caso, el de los imputados, no solo porque los hechos puedan ser diferentes, sino porque las imputaciones en sí mismas lo son también.

Cuesta entender que se pretenda comparar imputaciones que proceden de la denuncia de un tercero, o que son fruto de las indagaciones de la policía en un procedimiento, con las que se producen en una operación policial que termina con la detención de políticos y empresarios tras un año de grabaciones judiciales, investigaciones patrimoniales e incluso seguimientos.

Por eso, porque entendía que era de enorme gravedad lo que estaba sucediendo, fue por lo que propuse a mi partido romper los pactos con el PIL al desencadenarse la operación Unión.

Inicialmente rompimos en Arrecife. Rompimos en el resto de las instituciones tras conocer, mediante notas de prensa de la UCO o del TSJC, que algunos detenidos habían reconocido los hechos o que Dimas teledirigía el cobro de comisiones desde la cárcel con un teléfono móvil.

A lo largo de ese tiempo, y tras la ruptura, no solo no pedimos la dimisión de cualquier imputado, sino que presentamos una moción de censura en Teguise, haciendo alcalde precisamente a un imputado, con tal que el PIL no siguiera al frente de la alcaldía.

Le puedo asegurar que fue una de las decisiones más desagradables que he tenido que adoptar. Imagínese, precisamente había sido yo quien había denunciado al nuevo/viejo alcalde. Pero la política, igual que la vida misma, consiste en realizar valoraciones y actuar con el riesgo de equivocarse, por supuesto, pero lo contrario sería situarnos en la inacción reservándonos simplemente para la crítica o el comentario de café.

Trato de recopilar, por si me he extendido: ni todos los imputados son iguales, porque no todas las imputaciones lo son, ni el PSOE ha pedido que dimitan todos los imputados.

Usted podrá decir lo contrario, pero le aseguro que no es cierto y me gustaría que me creyera. Aunque, mejor aún, no hace falta que me crea. Basta con que repase las hemerotecas y busque las peticiones que nunca hicimos de dimisión generalizada y verá que no las encuentra.

No Doña Blanca. Nosotros nos limitamos a romper con el PIL pues lo que se iba conociendo dibujaba un escenario intolerable y escandaloso de extorsión desde las propias instituciones y de eso no iba a ser cómplice el PSOE.

Y mire, ya que estamos, aprovecho para decirle que me siento orgulloso de la decisión tomada por mi Partido, a pesar de los sinsabores que me ha provocado.

Y no, entre los sinsabores no cuento el placer de aclararle que lo que usted a dicho no es cierto. Para eso estamos.

Un saludo.

Carlos Espino