Opinión

12 de agosto, más que una fiesta

El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de la ONU declaró el día 12 de agosto como Día Internacional de la Juventud con el claro objetivo de reivindicar y emprender la mejora de la situación de los jóvenes y sus necesidades y demandas. Hoy, 16 años más tarde, deben seguirse celebrando actos y actividades que reivindiquen y persigan el objetivo inicial.

Muchos y muy diversos fueron los actos que, para conmemorar este día en Lanzarote, se desarrollaron en diferentes lugares y municipios, siendo el deporte, la música o la cultura el eje festivo de un día que además de reivindicar debe servir como punto de encuentro y diversión de aquellos jóvenes de los que, no siempre, se acuerdan estas mismas administraciones con igual énfasis.

Ser joven conlleva ganas, libertad, fuerza y coraje pero también dudas y planteamientos sobre la toma de decisiones que pueden y deben marcar nuestro futuro (¿qué estudiar?, ¿marchar al extranjero a aprender idiomas o no?, ¿universidad o FP?, ¿emprender o iniciar la búsqueda activa de empleo? …), todo ello sin olvidar los deseos, (independizarse, formar una familia, tener coche propio, viajar… ); cuestiones que hasta hace unos años se resolvían de forma natural pero que en la situación actual no podemos aventurarnos a experimentar.

Sufrimos los clichés de la sociedad actual, personas que habiendo pasado por esta etapa en una situación social, económica e histórica diferente repiten constantemente eso de "la juventud de hoy en día…" seguido de una crítica infundada y cada vez más extendida.

Claro que hemos cambiado, somos más libres, estamos más preparados, comemos más sano y hacemos más deporte, hemos interiorizado el NO a las drogas y sin caer en el puritanismo, (somos jóvenes y también tenemos derecho a divertirnos) salimos, convivimos en sociedad y por qué no decirlo también consumimos "telebasura" sin que ello deba significar que perdemos el rumbo ni que somos incapaces de separar la realidad de la ficción.

La hipocresía no lleva a ninguna parte y todos renegamos de ciertos programas o personajes pero sin embargo ahí están y ahí están sus audiencias (bastantes más millones por cierto que los de jóvenes en España). Ciertamente la elección de un personaje como Ylenia Padilla para una fiesta que conmemora los valores de la juventud que aprobó la ONU en 1999 es del todo desacertada por no decir incongruente con la filosofía del día y la celebración, pero si bien no es menos cierto que por ello no debemos rasgarnos las vestiduras y ensombrecer la celebración de un día trascendental cuyos valores deben ser parte del desarrollo y maduración de nuestros jóvenes.

Muchas son las carencias y necesidades que tenemos los jóvenes y muchas y muy variadas las conclusiones que de estos encuentros lúdicos y de celebración deben aportarse a nuestros dirigentes para que en futuras ediciones no se vuelva a caer en la chabacanería. Es evidente que la presencia de este personaje mediático ha logrado uno de sus principales fines, atraer a la juventud a estos eventos pero si bien no lo es menos, que estas jornadas deben gozar de mayor contenido e interés.

Los Jóvenes Nacionalistas de Coalición Canaria valoramos la participación de los jóvenes de Lanzarote en todos los actos que se celebraron por el día de la juventud en la isla, entendiendo que la visita de Ylenia Padilla dentro del festival "Summer (gete)" no cumple con los objetivos por lo que fundó este día. Dentro de ninguna de las 15 esferas de acción de la ONU para el Día Internacional de la Juventud encontramos justificación para elegir a un personaje de este lado de la esfera púalica como cabeza de cartel de un acto tan importante.

El empleo, las dificultades para cursar estudios, la carestía de la formación, la falta de oferta lúdica y cultural especifica para los jóvenes y otras muchas demandas y reivindicaciones deberían ser las portadas y titulares de prensa el día 13 de cada agosto. Aún así, debe ser otra la conclusión de estas celebraciones, la participación en todas las actividades que se desarrollaron en la Isla y las conclusiones y puestas en común de las que nos pudimos beneficiar quienes participamos en alguno de los eventos preparados a tal fin por las distintas administraciones deben ser los protagonistas y esperamos que por lo menos esta polémica sirva para abrir dos reflexiones importantes. La primera si para conmemorar tal festividad no debemos contar con los jóvenes y la segunda hacia cuál es el modelo que queremos compartir cuando tenemos la oportunidad de hacerlo.

¡Viva el Día de la Juventud!