Turismo

Los vuelos internacionales a Canarias equivalen al 54% de las emisiones de CO2 del archipiélago

El promedio de emisiones de CO2 de un vuelo internacional de ida y vuelta a Canarias es de 480 kilos por persona

EFE-EKN

Aviones en el aeropuerto de Lanzarote.

De momento, Bruselas ha aceptado que queden exentos de los nuevos pagos por emisiones de CO2 hasta 2030 los vuelos entre islas y las conexiones entre Canarias y el resto de España, pero no los vuelos entre el archipiélago y terceros países de la UE y mucho menos los que unen las islas con su primer cliente turístico, el Reino Unido.

Por primera vez, un informe, elaborado por la Universidad de La Laguna, ofrece las cifras de emisiones de los aviones que traen y se llevan de vuelta a casa a los turistas internacionales que disfrutan de sus vacaciones en Canarias. Emiten un promedio de 6,41 millones de toneladas de CO2 al año.

Esos 6,41 millones de toneladas de CO2 no computan en las emisiones que declara Canarias como propias (11,80 millones en 2017), pero sí permiten establecer una comparación a los autores de este trabajo, publicado en a revista "Sustainability" (2021): equivalen al 54,33% de todas las emisiones de las islas.



Tantas emisiones como todas las centrales eléctricas de Canarias

Si fueran parte de las cifras que Canarias reconoce como causadas por su economía en su Anuario Energético, solo tendrían por delante a las emisiones de las centrales eléctricas y la industria, con 6,54 millones de toneladas anuales, y superarían en un 23% a todo el transporte nacional (terrestre, marítimo y aéreo), que aporta 5,21 millones. De hecho, multiplican por 10 a las emisiones del transporte aéreo nacional generado por Canarias.

Los responsables de este trabajo calcularon las emisiones del transporte aéreo internacional con origen o destino en Canarias tomando como referencia el tráfico de los cinco años anteriores a la pandemia de covid-19 (2015-2019). Es decir, las mimas cifras de actividad que el turismo y la aviación acaban de recuperar en 2022 en Canarias tras la profunda crisis en las que les sumió la covid.

Los autores del trabajo recuerdan que no hay en el mundo un archipiélago alejado del continente que tenga un flujo continuo de turistas internacionales como el que presenta Canarias, de alrededor de un millón de personas al mes, sin grandes picos estacionales.

Los mayores emisores de CO2 en vuelos a Canarias coinciden con los principales clientes de las islas: el Reino Unido, con 2,35 millones de toneladas anuales (el 36,7 % de las imputables al transporte aéreo internacional en Canarias); Alemania, con 1,43 millones (22,3 %); Suecia, con 319.805 toneladas (5,0 %); Países Bajos, con 267.007 (4,2 %); Noruega, con 252.142 (3,9 %); Irlanda, con 238.474 (3,7 %); e Italia, con 224.540 (3,3 %).

En las emisiones por turista entra en juego otra variable, que hace que cambie el orden: la distancia desde su país a Canarias. Los turistas que más CO2 liberan a la atmósfera cada vez que vuelan a Canarias eran los rusos (que tienen prohibida la entrada desde la invasión de Ucrania), con 720 kilos por persona (ida y vuelta), seguidos por los finlandeses, con 650 kilos, y los suecos, con 600.

Británicos y alemanes, que suman a mitad del turismo de Canarias, ocasionan la misma cantidad de emisiones, 470 kilos por persona.
 

480 kilos de emisiones de media por pasajero internacional

El promedio de emisiones de CO2 de un vuelo turístico de ida y vuelta a Canarias es de 480 kilos por persona, lo cual quiere decir, resalta este estudio, que cada turista que vuela a Canarias emite solo en ese viaje el doble del CO2 que genera como promedio cada europeo en todos sus desplazamientos aéreos de un año (250 kilos).

Por encima están, no obstante, las emisiones de los vuelos turísticos a Hawai (590 kilos de CO2 por pasajero desde Los Ángeles o desde Tokio y una tonelada desde Nueva York) o los vuelos a otros destinos de larga distancia, como Bali o Maldivas, con más de 800 kilos por persona en ambos casos. Las islas turísticas próximas al continente europeo tienen niveles de emisiones más bajos, debido a su ubicación geográfica: 310 kilos Malta y 260 kilos Baleares.

Otra forma de examinar la cuestión, según los autores, es analizar cuál es el peso relativo de los vuelos de ida y vuelta a Canarias en el total de CO2 que genera el consumo de un ciudadano europeo al cabo de un año, un indicador relativo, que depende a su vez del nivel de desarrollo e industrialización del país.

El resultado es este: para un británico volar a Canarias supone el 8,10% de sus emisiones de CO2 anuales; para un alemán, el 5,36%; para un sueco, el 13,64%; para un noruego, el 7,18%; para un francés, el 9,57%; para un irlandés, el 5,70%; para un neerlandés, el 4,60%; para un italiano, el 8,97%; y para un suizo, el 11,95%.

Con estos datos y en un contexto de creciente preocupación entre los turistas europeos por la huella de carbono de sus viajes, los autores subrayan la importancia que tiene para Canarias persuadirlos con medidas que demuestren compromiso ambiental. Y también la necesidad de que las medidas de reducción de emisiones de CO2 sean "sensibles" ante la "fragilidad" de economías "altamente dependientes de la aviación", como ocurre con las islas, donde casi el 100 % de los turistas llegan en transporte aéreo.