Turismo

El turismo "desborda la capacidad de respuesta" de La Graciosa

El proyecto Comunidad Energética El Sol de La Graciosa, seleccionado por el organismo europeo Clean Energy for EU Island, proyecta una isla más sostenible con el medioambiente

Isla de La Graciosa

La Graciosa es la isla canaria poblada más pequeña de todas. En sus 29 kilómetros cuadrados habitan más de 700 personas. Un espacio tradicionalmente pesquero ha visto cómo el número de turistas se incrementa año tras año, alcanzando más de 550.000 entradas a la isla solo en 2022.

El aumento de las llegadas "desborda" de forma "sistemática" la capacidad que la octava isla tiene para responder a la demanda de energía y agua, la gestión de residuos y aguas fecales o a la movilidad terrestre en su interior. Así lo recoge el informe de la Comunidad Energética El Sol de La Graciosa, el proyecto seleccionado por el organismo europeo Clean Energy for EU Island para alcanzar la descarbonización total de la isla en 2030.

Esta iniciativa pretende convertir La Graciosa en "un referente internacional" en la mejora de la calidad de vida de sus habitantes y visitantes, así como reducir los costes económicos, avanzar en la lucha contra el cambio climático, la descarbonización y el autoconsumo. 

Historia del abastecimiento en La Graciosa

Esta iniciativa, resalta que el crecimiento de infraestructuras en la octava isla no ha sido parte de un plan, sino "saltos aleatorios". Entre 1943 y 1945, en La Graciosa se construyeron tres aljibes en Caleta de Sebo y otro en Pedro Barba para atender a la demanda de agua. que se sumaban a los aljibes caseros y a un abrevadero que ya estaba instalado para el ganado. Los años con menos lluvias, el pueblo se abastecía con barcazas aljibes que el ejército traía hasta la isla, así como de la fuente de Guza en el Risco de Famara. 

En ese periodo, los escombros y la basura se tiraban en diferentes puntos de La Graciosa, no había luz y se obtenía energía del viento y la quema de matas. En 1977, se instaló en La Graciosa la primera desaladora, con capacidad para desalar 75 metros cúbicos de agua al día. Ofrecía agua, pero también energía durante 12 horas y con ella se abastecían todas las viviendas con contador del pueblo.

Tras ello, según el citado informe, "el tercer salto" tuvo lugar en los años ochenta. En este periodo, "se mantuvieron funcionando los generadores de electricidad 24 horas".  A lo que se suma que a mediados de década llega el tendido eléctrico desde Lanzarote a La Graciosa. 

El cuarto avance, para este informe, fue la conexión de ambas islas por una tubería submarina para abastecer de agua a La Graciosa y desconectar la desaladora. En este mismo periodo se ampliaron los puertos de Órzola y la octava isla y "contribuyó a la fijación y el aumento de la población residente y al desarrollo turístico de la isla". 

El futuro inmediato

La Comunidad Energética El Sol de La Graciosa resalta que este 2024 se podría lograr "un quinto salto hacia un modelo más sostenible y menos dependiente", dando prioridad a las energías renovables.

Esta iniciativa propone la captación de agua a través de un sistema de captación de agua adaptado al medio y sus requerimientos de protección, una desaladora de ósmosis inversa alimentada por energía renovable, construir un sistema de saneamiento con una depuración "lo más ecológica posible" y un proceso de regeneración de agua, para poder usarla en la agricultura. 

De este modo, la comunidad energética propone generar "el máximo de energía eléctrica" con energías renovables que den abastecimiento a las viviendas particulares, industrias, comercios e infraestructuras públicas. Además, establece que existan métodos de recogida de basura, enseres, otros materiales y su posterior reciclaje, para evitar las fincas de escombros y basura que ya existen en la isla. 

El Sol de La Graciosa propone además volver a los aljibes privados y a la construcción de aljibes públicos para embalsar agua potabilizada y distribuirla, así como cuidar las reservas y aprovechar el agua de lluvia. Todo ello, sin renunciar al abastecimiento de agua entre Lanzarote y la octava isla, por seguridad. 

Para alcanzar estos objetivos, La Graciosa indagará en dos estudios integrales: un estudio de ingeniería para establecer una planta potabilizadora y desalinizadora y otro sobre la evaluación de la regulación específica de la isla. En ellos se deberá indagar en la gestión de los recursos desde la sostenibilidad y minimizando su impacto ambiental. 

Los pozos negros

La mayoría de las viviendas de La Graciosa cuentan con "pozos negros", donde se concentran las aguas fecales. Sin embargo, esta iniciativa resalta que estas infraestructuras se colman de forma cada vez más frecuente y los restos deben ser trasladados en un camión cisterna a Lanzarote. Además de generar "numerosas filtraciones" al suelo y al mar. 

La Graciosa sigue sin contar aún con un sistema de depuración vigente, aunque en 2016 se aprobó su instalación. El pasado mes de diciembre, el Gobierno de Canarias anunció que declararía "de interés general" el proyecto de la depuradora, pero el Sol de La Graciosa señala que no se contempló que se utilizara con energías renovables y plantea "reconsiderar" esta opción. 

Sobre los residuos, este trabajo considera "insuficiente" la planta de transferencia que el Cabildo de Lanzarote tiene en la isla. Además, no existe un punto limpio, solo hay recogida de enseres dos veces al mes organizada por el Ayuntamiento de Teguise, según esta iniciativa. Mientras que los residuos procedentes de obras de construcción ocupan "las vías públicas o espacios habilitados durante las obras y, una vez finalizado, se trasladan a Lanzarote". 

"El traslado a Lanzarote está condicionado tanto por la falta de medios, como por la elevada producción de residuos y el escaso nivel de separación en origen", revela este proyecto. 

Enlace al proyecto completo