Economía

Los archipiélagos de la Macaronesia dependen energéticamente en un 93% del exterior

Con respecto a otras islas, Canarias tiene una eólica marina con gran potencial, pero también una fuerte contestación social

EKN-EFE

Central de energía térmica de Las Caletas en Lanzarote (Foto: Andrea Domínguez)

La Macaronesia, integrada por los archipiélagos de Madeira, Azores, Cabo Verde y Canarias, tiene una dependencia energética exterior del 93%, y la producción de energía eléctrica mediante fuentes convencionales se produce en su gran mayoría con derivados del petróleo.

Esto supone un elevado sobrecoste en comparación con los sistemas continentales, una fragilidad en cuanto a la volatilidad de los precios de los combustibles internacionales y altos costes en logística para llevar los combustibles a cada isla, según se desprende del libro blanco de la Macaronesia, presentado este martes en Tenerife.

En este libro, en el que se realiza un informe diagnóstico para el fortalecimiento y la integración de las cadenas de valor de la Macaronesia de sectores económicos comunes de alto valor añadido, se concluye que la alta dependencia en combustibles fósiles deriva en un elevado coste medioambiental, reflejado en unas elevadas tasas de emisiones por MWh producido.

Todo ello, alerta, "dificulta en gran medida los objetivos de descarbonización" en las islas de la Macaronesia, que tienen sistemas eléctricos aislados y, en el caso de algunos sistemas, se llegan a alcanzar más de 32 ceros energéticos al año.

Asimismo, según el libro blanco, la Macaronesia tiene una alta dependencia del turismo como actividad económica, lo que supone una población flotante que requiere mayores recursos energéticos que la población en general.

Aunque los cuatro archipiélagos tiene todos estos puntos en común, en relación a las debilidades que presentan sus sistemas eléctricos, cada uno tiene unas peculiaridades.
 

Amenazas y fortalezas energéticas de Canarias

Según el libro blanco, las principales amenazas de Canarias son la oposición social y regional de gobiernos insulares a la integración de grandes parques eólicos y plantas fotovoltaicas, así como la carencia de un plan de desarrollo específico para regular un mercado canario de energía y almacenamiento.

En cuanto a las debilidades, el libro se refiere a la existencia de sistemas eléctricos dependientes de importación de combustibles fósiles en un alto porcentaje y a que las islas tienen una gran demanda eléctrica por su población y por la presión turística.

Asimismo, avisa de que salvo Gorona del Viento, en El Hierro, no hay más proyectos de almacenamiento a gran escala a corto plazo, y que la administración local y los trámites lastran el desarrollo de proyectos renovables.

Entre las fortalezas de Canarias se encuentran el desarrollo del autoconsumo y las comunidades energéticas, y que existe tanto voluntad política como partidas presupuestarias para subvenciones "importantes".

Canarias tiene, según el libro blanco, una eólica marina con gran potencial, y una economía del hidrógeno clave para garantizar cuotas altas de renovables en la combinación energética.

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna (ULL), José Luis Rivero, ha intervenido en el coloquio sobre los retos de la Macaronesia, y ha señalado que las pequeñas economías insulares como las de la Macaronesia tienen que fundamentar su actividad económica en lo que se denominan "ventajas absolutas", como es el clima, el turismo y su posicionamiento geográfico.

Ha afirmado que estas economía tienen un problema relacionado con su pequeña dimensión y su alejamiento de los grandes mercados, que habría que afrontar "para poder sacar las ventajas suficientes de las oportunidades que se presentan".