lavozdelanzarote 3:03 h. Sábado, 26 de julio de 2014

LA FCM RECUERDA QUE ENTONCES SE INSTALARON Y FUERON QUEMADAS DOS VECES

Manrique ya se opuso a instalar hamacas en Papagayo en 1984: “No creo que el pueblo permanezca impasible ante tamaña barbarie”

· 14 de diciembre de 2012

El gran atractivo de Papagayo es precisamente su virginidad, esa especie de paisaje salvaje que le da un encanto particular a la zona. En ese entorno, colocar sombrillas y hamacas me parece un auténtico papanatismo, algo de paletería. No entiendo que por unos pocos millones, aunque tampoco lo entendería por muchos, se adultere un

paisaje único. Es lastimosa la actitud del Ayuntamiento de Yaiza, que por lo visto se ocupa solamente de embellecer los pueblos como si con ello se construyera una gran máscara para ocultar estos desatinos. No creo que el pueblo conejero permanezca impasible ante tamaña barbarie. Papagayo, su destrucción, puede ser el principio del fin

de Lanzarote, una isla en la que he consumido gran parte de mi vida y por la que lucharé hasta el fin”.

Estas palabras, pronunciadas por César Manrique en 1984, han sido ahora recordadas por la Fundación que lleva su nombre, cuando un proyecto similar, y aún mayor, vuelve a estar sobre la mesa. Ante la polémica suscitada por la intención del Ayuntamiento de Yaiza de autorizar la instalación de 250 hamacas, 20 sombrillas, un kiosco con terraza para 20 mesas, torreta de vigilancia e infraestructura para 10 patines y 10 kayaks en Playa Mujeres, la FCM se ha pronunciado públicamente manifestando su “rechazo a esta desafortunada iniciativa municipal” y afirmando que “comparte el malestar” que ya han mostrado “amplios sectores de la sociedad de Lanzarote”.

La Fundación agrega además que esta decisión “desacertada” se ha justificado por parte del Ayuntamiento con “endebles argumentos de razón económica”. En este sentido, sostiene que “con demasiada frecuencia, la crisis se está convirtiendo en un argumento para encubrir la pereza, la falta de ideas y las respuestas mediocres a graves problemas que no han creado los ciudadanos de a pie, sino, por lo general, aquellos que gozan de más privilegios y oportunidades”.

"Idénticos argumentos a los ya empleados en 1984"

Además, insisten en que “este problema que ahora se suscita con la urbanización de la playa de Papagayo no es nuevo”, y “se reitera en idénticos argumentos a los ya empleados en 1984, cuando el alcalde del momento instaló también hamacas, por razones de recaudación, en algunas playas de la costa de Papagayo”.

La Fundación recuerda que en aquel momento, las hamacas fueron incendiadas en dos ocasiones. “Por entonces César Manrique levantó su voz y censuró enérgicamente la desacertada iniciativa que, como hoy sucede, agredía uno de los paisajes costeros naturales más singulares de Lanzarote, de cuyo uso se benefician por igual población local y turistas. Lo agredía y también lo trivializaba, antes y ahora”, sostiene la FCM.

Además, agrega que “no deja de resultar incomprensible cómo la ceguera de nuestros responsables políticos les conduce a tomar decisiones indolentes, desfasadas, que profundizan en errores del pasado y van en contra del signo de los tiempos, pues cuando cada vez más el turista persigue experiencias y sensaciones únicas, se empeñan en reducir la variedad de la oferta y en estandarizar los pocos espacios que permanecen libres del artificio humano y la cosmética del mercado”.

"Un municipio maltratado por la corrupción y las ilegalidades"

La Fundación también señala que todo esto sucede “en un municipio maltratado por la corrupción y las ilegalidades urbanísticas, con más de 8.000 plazas turísticas anuladas por los tribunales, sometido en los diez últimos años a una intensa presión urbanística en la zona de Playa Blanca”, y que ahora, “una vez más, vuelve a enfrentarse la conservación del patrimonio natural y la identidad del territorio con su burda explotación mercantilista”. “¿Merece la pena seguir por el mismo camino de agresión al entorno y debilitamiento de la singularidad de la oferta turística de la isla banalizando y uniformando sus playas y entornos más destacables?”, se pregunta.

Por todo ello, la Fundación sostiene que “la reflexión y la posición que César Manrique marcaba en septiembre de 1984 sigue siendo actual”, y critica que "parece que en términos de ejemplaridad e innovación en la gestión del territorio por parte de las administraciones no se ha avanzado mucho”. Además, cuestiona que pese a tratarse de un Espacio Natural Protegido, dentro del Monumento Natural de Los Ajaches, “a día de hoy no se ha convocado el Patronato de Espacios Naturales (algo que debería hacerse de forma urgente), como es preceptivo según el artículo 230 del Decreto Legislativo 1/2000, así como recabar un informe de impacto ambiental y someter a su valoración el proyecto y las actividades propuestas”.