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AFECTADOS POR LOS DESPIDOS DE IBERIA, IMPAGOS EN LA ESCUELA DE HOSTELERÍA Y HUELGUISTAS DEL CUERPO DE FUNCIONARIOS DE JUSTICIA, CUENTAN SUS CASOS

Tres conflictos laborales, tres historias

· 13 de abril de 2006

Por Gema Maldonado

La precariedad laboral del mercado de trabajo en España, también se deja sentir en Lanzarote, donde tres conflictos laborales están marcando la actualidad. Y tras los conflictos, están las historias. Los cinco meses que llevan los 20 trabajadores de la Escuela de Hostelería sin percibir su salario y los despidos improcedentes en Iberia, lo sufren personas con nombre y apellidos, que tiene que pedir dinero prestado para sobrevivir o se han quedado sin trabajo sin motivo alguno. Aunque con trabajo fijo y percibiendo sus sueldos, los funcionarios de Justicia también reclaman lo que es suyo. Hombres y mujeres que día a día soportan las consecuencias económicas y psicológicas derivadas de sus problemas laborales y que, de diferente manera, luchan porque se les restituya aquello que es suyo, su sueldo o su puesto de trabajo.

MARGARITA DELGADO, FUNCIONARIA DE JUSTICIA EN HUELGA:

“Trabajo porque necesito el dinero, no porque me aburra en casa”

Mientras se manifiesta con el resto de sus compañeros a las puertas de los nuevos juzgados de Arrecife, Margarita Delgado corea lemas reivindicativos y no pierde la sonrisa. Es administrativa del Juzgado de lo Penal en Arrecife. Hace 16 años que obtuvo su plaza de funcionaria del Estado “aprobé mis oposiciones con mucho trabajo porque en Lanzarote no te preparaban en ningún sitio, me las estudié por mi cuenta” recuerda Margarita, “fue duro, era una oposición a nivel nacional y tuve que pagarme los desplazamientos a Las Palmas”.

Está casada y tiene dos hijas, una de ellas pronto irá a la universidad, “yo estoy trabajando porque necesito el dinero, no porque me aburra en mi casa”. Margarita como funcionaria administrativa, percibe un sueldo de 1.000 euros al mes, al que hay que sumarle distintos complementos. Uno de ellos es el llamado “complemento transitorio” que asciende a 472 euros. Este complemento lo perciben íntegramente los funcionarios de otras áreas y los de otras Comunidades Autónomas, pero los trabajadores de Justicia canarios cobran menos de la mitad de este complemento, en total perciben 208 euros.

“Yo cobro casi 300 euros menos que cualquier administrativo que trabaje para la Comunidad y por amor propio, me digo: ¿por qué el resto sí tiene su complemento y nosotros no?”. Margarita afirma no entender que “los políticos se reúnen y se suben sus sueldos y a nosotros nos cuesta tener que perder un mes de trabajo para que nos suban al final lo que ellos quieran”.

El marido de Margarita trabaja, pero ella reconoce que “el hecho de que no entre mi sueldo completo a final de mes se nota, porque tengo una hipoteca que pagar, tengo que comprarle a las niñas sus cosas... la verdad es que me afecta un montón”. Margarita comprende que dispone del apoyo de su marido, “pero hay madres separadas que sólo disponen de su sueldo y también han tenido que verse obligadas a ir a la huelga”.

Esta administrativa que dice “disfrutar con mi trabajo, me gusta mucho lo que hago en Justicia”, afirma que “nosotros no estamos pidiendo más dinero, sólo nuestro complemento”. Para Margarita como para el resto de compañeros, declararse en huelga ha sido el último recurso, “lo hacemos así o estamos siempre con lo mismo”.

Iniciaron el pasado lunes la huelga ante la falta de negociación con el Gobierno autonómico, “hemos estado avisándolo mucho tiempo porque nuestro problema es que éramos cuerpos nacionales y ahora que ha asumido las competencias el Gobierno de Canarias, no sé si es un problema de dinero, o de qué, pero no nos quieren equiparar. Nos paga la Comunidad y no nos paga lo que debe”.

Margarita tiene claro que van a estar en huelga hasta que haga falta, “la última vez que estuvimos en huelga fueron 52 días” y aunque no teme represalias por parte del Gobierno de Canarias, porque afirma que “los que trabajamos en Justicia conocemos bien la Ley y sabemos nuestros derechos”, si teme tener que volver a estar en huelga mucho tiempo porque “el trabajo se acumula”.

SERGIO PÉREZ, JEFE DE ESTUDIOS DE LA ESCUELA DE HOSTELERÍA

“Hemos hecho un master en supervivencia”

La actividad en la Escuela de Hostelería es la habitual en un día de clase. Profesores y personal de administración caminan por las instalaciones, unos se dirigen a sus clases, otros a sus asientos frente a un ordenador. Estudiantes deambulan por los pasillos, nada delata que los 16 docentes y 4 miembros del P.A.S. cobraron sus sueldos por última vez a finales de octubre. Uno de los trabajadores que sufren el impago es Sergio Pérez, jefe de estudios y profesor de lengua inglesa. Tiene 35 años y lleva 8 dando clase en esta escuela.

“Yo me quedo asombrado de la capacidad que tenemos las personas de creernos las cosas. Nosotros hemos creído a pies juntillas que esto se iba a arreglar. Nos han engañado, hemos pensado que las promesas que nos hacían los políticos de turno eran reales: el presidente del Patronato de la escuela, Juan Pedro Hernández, la presidenta del Cabildo, el consejero del Gobierno de Canarias...”. Según recuerda Sergio no es la primera vez que esto ocurre, en otras ocasiones han estado sin cobrar 2 y 3 meses, “hemos hecho un master en supervivencia” porque “ves que se ha cumplido primero de mes y no cobras, ya tienes la mosca detrás de la oreja y salta la alarma, ¿qué pasa que va a volver a ocurrir lo de siempre?” continúa el profesor, “empiezas a preguntar a los políticos. Aunque pedir cualquier ayuda nos cuesta Dios y ayuda, porque no nos cogen el teléfono, porque están reunidos, porque se fueron a Fitur, porque está en Alemania, porque ha venido el Delta... Cuando por fin contactamos con ellos es cuando nos acercamos nosotros con una pancarta al Cabildo, entonces nos dicen “que sí, que sí”, todo se va a solucionar, pero así llevamos 5 meses”.

La escuela abrió sus puertas en 1987, desde hace unos años se convirtió en Patronato independiente que funciona como una escuela de hostelería no reglada y por tanto, no depende del Ministerio de Educación. “En teoría, dependemos subsidiariamente del Ayuntamiento de Teguise, es la institución que debería encargarse de nosotros, pero en la práctica quien está pagando las facturas es el Cabildo de Lanzarote”, explica Sergio.

Al Cabildo le corresponde mantener una tercera parte de la escuela, el resto, debería aportarlo el Ayuntamiento de Teguise y las empresas que se benefician de los profesionales que salen ya formados de la escuela y se integran en sus puestos de trabajo. Para el jefe de estudios la solución pasa por “que entren otras instituciones en juego como el Gobierno de Canarias o grupos de empresarios, deben darse cuenta que estamos formando la cantera de trabajadores que luego reclamarán para sus puestos.Siempre se ha esperado que intervengan empresarios a través de convenios sólidos, pero estos nunca se han llegado a materializar. Necesitamos una institución que se quiera mojar y apueste realmente por la escuela haciendo un programa de cara a 5 cinco años por lo menos”.

El sentir de los trabajadores de la escuela y del propio Sergio es de esperanza, “tarde o temprano el dinero lo ingresarán, en una, dos o tres semanas, no sé”, pero también reconoce que “ese dinero no va a dar para nada, porque ¡son tantas las deudas que tenemos adquiridas!, que va a ser pan para hoy y hambre para mañana”.

Sergio Pérez vive en pareja y no tiene hijos. De momento viven al día con el sueldo de su pareja. “Vives con lo justo para pagar la hipoteca y rezando para que tengas dinero para la gasolina del coche” explica, “ahora mismo ves cómo una avería del coche o de la nevera, se convierte en algo dramático”.

Pese a ser un profesional de la enseñanza con años de experiencia, es consciente de la situación inestable por la que pasa la escuela, “nunca sabes las vueltas que da la vida, ahora mismo tienes una profesión, pero de buenas a primeras te quedas en la calle sin dinero, sin nada. La sociedad además te da la espalda, cuando ve que no estás en el grupo ganador, te cierra las puertas”.

La situación de la escuela ha llegado a un punto en el que, tal como cuenta Sergio, “todos nos planteamos en un momento cómo nos vamos a buscar la vida, sin ponerte un listón, ya, de perdidos al río. En mi caso si esto, en tres o cuatro semanas no tiene ningún tipo de solución, empezaré a plantearme lanzarme a la calle a buscar otro trabajo, como si es de camarero o limpiando vasos, a todos nos da igual, porque ya estamos viendo que el recurso de pedir dinero a los familiares está muy agotado”.

Los trabajadores de la escuela no han hecho pública su situación hasta hace unos días, ni si quiera sus alumnos lo sabían, “creíamos que era mejor que no lo supieran porque si todos nos hubiéramos puesto en huelga, los muchachos hubieran perdido los exámenes del primer parcial, las Navidades hubieran sido un desastre y se hubiera perdido un viaje de fin de curso que preparaban con mucha ilusión”.

La situación ya es insostenible para el personal de la escuela, por lo que han convocado una huelga para después de Semana Santa si la situación no se arregla, “si el dinero se nos reintegrara antes de las vacaciones, la huelga se pararía, pero no la lucha, porque tenemos que seguir reivindicando que esto tenga una continuidad de futuro”.

Todos los días, pese a llevar más de 150 jornadas dando clase sin recibir retribución alguna, Sergio acude a su trabajo con las mismas ganas “para mi las clases ahora mismo son mi evasión”. No duda en afirmar que “si volviera a nacer volvería a hacer lo mismo, mis amigos me dicen: Sergio, tu sabes que vas a ser profesor de inglés desde los 13 años. Siempre me ha encantado mi trabajo”.

ANABEL MONTELO Y GLORIA RAMÓN, EX TRABAJADORAS DE IBERIA

“Nos despidieron mientras estábamos de baja por maternidad”

Anabel Montelo tiene 31 años y llevaba 10 años trabajando para Iberia como administrativo. Desde el año 2000 tenía un contrato fijo, y después de mucho pensarlo con su pareja, decidieron que era un buen momento para tener su primer hijo. “Cuando estás más o menos estabilizada económicamente y decides tener tu primer hijo, con todo lo que ello conlleva, de repente te ves en la calle”.

Anabel se encontraba de baja por maternidad cuando el 25 de octubre, recibió un burofax en el que Iberia le informaba de que tenía lista su carta de despido. Fue a firmar el despido al día siguiente. El motivo que le dieron, fue expediente de regulación de empleo. “Me dijeron que sobraba personal pero a los pocos días, había otra persona ocupando mi puesto y haciendo mi trabajo”.

De un día para otro se encontró sin trabajo y teniendo ante ella “una hipoteca de mi casa por pagar, el coche y la llegada de mi bebé, que supone un gasto añadido importante en pañales, leche...”. La ilusión de Anabel era amamantar a su hijo Alejandro, “pero cuando me dieron la noticia del despido, me puse muy nerviosa y no pude seguir dándole el pecho”.

Anabel vive con su pareja, que regenta una empresa de administración de fincas, “gracias a él llegamos a final de mes porque tus deudas, se hacen a tu sueldo y el paro, no es tu sueldo. Como último remedio tiraremos de la ayuda de mi familia”.

A su compañera Gloria, administrativo de 34 años de edad y con una antigüedad de 10 años en la empresa, le sucedió lo mismo. “Mi hija nació el 5 de octubre y 20 días después me despidieron”, explica Gloria, que supo que se había quedado sin trabajo por una llamada telefónica de un representante sindical.

En ningún momento nadie de Iberia se puso en contacto con ellas para informarles de su situación. Para Anabel una de las cosas más dolorosas, fue que sus jefes directos, con los que han tratado durante todos los años de trabajo, “no me han llamado ni para decir: mira, lo siento, son cosas de la empresa”. No han recibido ni una palabra de apoyo de ellos, aunque cada día, sus compañeros las animan a continuar en la lucha por recuperar su puesto de trabajo.

Anabel y Gloria, como los 16 compañeros más de personal en tierra de Iberia a los que dejaron sin trabajo, no entienden el motivo de su despido. “Nos dicen que hay excedente de personal y al día siguiente traen trabajadores de Gran Canaria, de Alicante... 18 personas en la calle y nuestros puestos cubierto con personal de otros puntos de España y del extranjero. Vienen en aviones de Inglaterra y de Holanda a hacer nuestro trabajo”, explica Anabel.

Gloria está casada, es madre de un niño de 4 años y una niña de seis meses. Confiesa que en su casa han notado la falta de su sueldo, además, Gloria tenía planes, “quería pedir un préstamo para reformar mi casa, podía hacerlo porque tenía mi nómina, pero ahora mismo no es posible”.

A nivel personal, declara que le ha entristecido mucho el despido, porque “yo conocía mi trabajo al dedillo y ahora, con 34 años, creo que es difícil empezar a buscar otro empleo, tal y como lo han hecho, es para coger una depresión”.

Anabel reconoce que le ha afectado mucho ver a otra persona ocupando su puesto, aunque dice que “con la ilusión del día a día de mi niño, me olvido un poco del resto”. Si la sentencia tarda mucho en ser dictada por el Juzgado de lo Social, encargado de la causa de los despidos, buscará otro trabajo, “como máximo esperaré dos meses a ver si nos readmiten, si no, tendré que buscarme la vida como sea”.

Ambas desean volver a sus puestos como administrativas. “Si hay Justicia, nos dará la razón” concluye Gloria.