Son las 13:45 del medio día, casi la hora de comer. Algo ansiosos, a nadie le gusta verse en la sala de espera de Oncología, aguardamos a que entre paciente y paciente, el doctor José Luis Varea Bejarano, nos reciba en su consulta. La jornada laboral de este especialista en oncología, sevillano de nacimiento y titular de una de las dos plazas que comprende el Hospital General de Lanzarote en esta especialidad, empezó a las 8 de la mañana y no sabe muy bien a qué hora concluirá, “sobre las 7 o las 8 de la noche”. No lo dice muy seguro, quizá se prolongue más.

Teóricamente debería terminar de pasar consulta a primera hora de la tarde, para dedicar algo de su tiempo de trabajo a la labor investigadora. Desarrollar un estudio que permita conocer a la comunidad médica cuál es la incidencia del cáncer en la isla, qué tipos de tumores predominan y en qué edades se producen con más frecuencia, entre otros datos, que podrían contribuir a conocer un poco más la evolución de la plaga que, junto con el VIH, azota la sociedad de nuestro tiempo.
Está sólo en su área porque no hay nadie que quiera cubrir la segunda plaza, que se encuentra vacante. Según explica el Gobierno de Canarias a través de su representante de Sanidad en la isla, Juan Manuel Sosa, faltan facultativos. Se licencian pocos médicos y además no están por la labor de venir a trabajar a Lanzarote. Dicen que desde la consejería de Sanidad, no pueden hacer más de lo que están haciendo y que la solución a la escasez de médicos especialistas, sólo la puede tener el Gobierno central.
Casi 24 horas antes, en la localidad de Los Valles, en el municipio de Teguise, nos recibía ante un jardín esmerado y un gato rechoncho enroscado en el rofe, nos recibía Avelina Camacho. Nadie diría, viéndola caminar por su casa repleta de fotos familiares y escuchándola hablar de lo mucho que disfruta cada vez que viaja con su marido o está con sus nietos, que ha tenido cáncer.
“Yo creía que como ya era mayor, pues para qué me iba a hacer una mamografía” cuenta Avelina, “lo que pasa que el médico se empeñó, me dijo que tenía que hacérmela todos los años”. Así fue como llegó su nombre y apellidos hasta el Hospital Central, aunque pasaron varios meses sin que recibiera citación alguna para realizarse la mamografía. En su caso, la llamada “detección precoz”, tan importante para la posible cura de esta enfermedad, no llegó tan pronto como hubiera sido deseable, y además fue fruto de la casualidad. La hija de Avelina trabaja en el Hospital, “un día ella estaba ordenando papeles y de repente se topó con mis datos, así que se lo dijo al médico y ese mismo día me hicieron la prueba”.

- Avelina Camacho tuvo que irse tres meses a Las Palmas para ser tratada del cáncer que sufría
No le extrañó cuando la enfermera le dijo que tenía que esperar hasta que revisaran su mamografía, ni tampoco se preocupó cuando le dijeron que tenían que repetírsela. Las alarmas empezaron a encenderse en su cabeza cuando le comunicaron que tenían que volver a hacerle la prueba, “me dijeron que habían visto algo que no les gustaba”. Minutos después el médico le habló de la necesidad de realizarle una biopsia. Desde ese momento todo fue muy rápido “a los dos días me dijeron que tenían que operarme lo más rápido posible”. Pero Avelina tenía muchas ganas de disfrutar de la vida y pidió que aplazaran la operación para una semana después porque tenía previsto un viaje con su marido a Tenerife, “me fui unos días, me lo pasé en grande y cuando volví me operaron”.
El peregrinaje de los pacientes
La intervención y el postoperatorio fueron trances superados con éxito, “entonces me dijeron que tenían que darme tratamiento de quimioterapia y radioterapia”. Aquí empezó el peregrinaje de Avelina, que tuvo que pasar tres meses fuera de su casa y de su tierra para ser tratada en el Hospital Doctor Negrín de Las Palmas, porque el hospital de Lanzarote no contaba con los medios técnicos ni humanos que este tipo de tratamiento requiere. “Mi marido y yo llegamos a Las Palmas y nos alojamos en unos apartamentos a los que ya habíamos ido de vacaciones, menos mal que la dueña es amiga y nos dijo que no nos preocupáramos, que le pagáramos cuando pudiéramos”. Además de la dureza de una enfermedad como el cáncer, estos enfermos tienen que enfrentarse a los efectos en su organismo de la radioterapia y la quimioterapia, tratamientos muy agresivos que los debilita, todo ello fuera de sus casas y lejos de sus familias.
Existe un tercer problema que para algunas familias se convierte en un obstáculo difícil de salvar: el económico. El gasto que supone el traslado del paciente con algún acompañante a Las Palmas, el alojamiento y la comida mientras dura el tratamiento, así como los gastos de transporte dentro de la isla, sobre todo si el tiempo que debe estar en Gran Canaria se prolonga, puede acabar con la economía familiar de algunas personas.

- Juan Manuel Sosa, director general de Sanidad en Lanzarote junto a la consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Maria del Mar Julios
El Gobierno autonómico subvenciona el billete de avión y concede una dieta diaria de 12 euros, que empiezan a ser insuficientes desde el mismo momento en el que el paciente se traslada al aeropuerto en taxi y se termina definitivamente en cuanto compra una botella de agua y toma una guagua en Las Palmas. Para recibir esta ayuda el paciente tiene que solicitar la ayuda, rellenar formularios. Mientras la burocracia sigue su curso, el solicitante ya ha pagado sus billetes, sus comidas y las guaguas en las que ha viajado desde el hospital a su lugar de residencia temporal en Las Palmas, viajes que resultan incómodos, después de haber recibido una sesión de radioterapia o de quimioterapia.
Avelina recuerda esos viajes como una pesadilla. Al poco tiempo de llegar a Gran Canaria, fue a vivir a casa de un familiar en la localidad de Tafira, “mi prima no siempre podía llevarnos con su coche, así que teníamos que coger hasta 3 guaguas para llegar al hospital, y lo que es peor, volver en otras 3 guaguas con todo el cuerpo revuelto después de recibir el tratamiento”. Estar lejos de su familia a Avelina no le hacía ningún bien, así que todos los fines de semana, acompañada de su inseparable marido, cogía un avión desde Las Palmas que la devolvía a Los Valles, donde recuperaba la alegría al lado de sus nietos, “yo no sé las veces que volé para casa, todos los viernes me venía a casa”.
Carmen Arrocha conoce muy bien lo que suponen esos viajes en busca de la salud a la capital de la provincia, después de intentar durante 7 años de lucha, hacer algo por la vida de su hija. Pero su lucha no terminó, decidió seguir batallando para mejorar la situación de otros enfermos, como presidenta de la Asociación de Familias Oncohematológicas de Lanzarote. No le gusta hablar de su caso personal, pero allí donde va, ya sea en la recién creada Mesa Insular de Sanidad, en cualquier otro foro o delante del político de turno, reivindica las necesarias mejoras en el sistema sanitario Canario, especialmente en Lanzarote, que permitan a los enfermos de la isla una vida digna y de mejor calidad.
El Gobierno de Canarias se comprometió a facilitar una residencia para los pacientes de las islas menores y sus acompañantes en Las Palmas. Concretamente en diciembre de 2005 destinó una partida presupuestaria de 273.000 euros para habilitar la Casa del Marino y convertirlo en la prometida residencia. Juan Manuel Sosa aseguró a la presidenta de AFOL que estaría lista en enero de 2006, o como muy tarde en el mes de febrero, pero estamos en mayo y la residencia no está disponible. Hace algo menos de un mes, Carmen Arrocha volvió a hablar con el director insular de sanidad, que le comunicó el posible envío de los enfermos a Santa Brígida, una residencia alejada del Hospital Doctor Negrín, “Sosa me dijo que había escuchado que la Casa del Marino iba a ser convertida en un centro para inmigrantes”, explica Carmen, “es absurdo porque me aseguró que el transporte de los enfermos desde el hospital a Santa Brígida y la comida lo pagaría Sanidad, pero si ahora nos dan 12 euros de dieta diaria, ¿nos van a pagar taxi y comida?”.

- Carmen Arrocha, presidenta de AFOL durante su intervención en un pleno del Cabildo
Pese a sus declaraciones sobre la posibilidad de que la Casa del Marino sea destinada a inmigrantes, hace unos días Juan Manuel Sosa aseguraba a LA VOZ que antes de que acabe este año, la Casa estará en funcionamiento como residencia para pacientes.
Tratamientos en Lanzarote
Desde que a Avelina Camacho se le detectó el cáncer de mama del que fue operada hace cinco años, las cosas han cambiado algo en el Hospital General de Lanzarote. Hoy día la mayoría de tratamientos con quimioterapia se administran en la isla si el paciente decide quedarse aquí. Muchos se marchan fuera en busca de una segunda opinión o para acercarse a sus familias, residentes en otras islas o en la península. Según Carmen Arrocha, la marcha a otros hospitales, depende del tipo de tumor que padezca el paciente, “el nuevo oncólogo, José Luis Varea, ha facilitado que se administre quimioterapia a enfermos con tumores para los que antes, había que ir a fuera de la isla”, aunque añade que los tratamientos para los cánceres ginecológicos, aun no existen en Lanzarote.
Muy diferente es la radioterapia. Tanto el doctor Varea Bejarano, como la presidenta de AFOL, coinciden en que ahora mismo no es posible instalar una unidad de radioterapia en el Hospital General. Según el oncólogo, el coste en personal no es alto, “estamos hablando de un técnico en la materia y personal de enfermería”, pero una “bomba de cobalto”, nombre que recibe el aparato emisor de las radiaciones, es muy costosa, “no se puede poner una unidad para radiar a 3 personas diariamente”.
Según explica Carmen Arrocha, existen cuatro máquinas de radioterapia en Tenerife para atender a toda la población de la provincia y otras dos en Las Palmas. Carmen Arrocha recuerda que los médicos de Gran Canaria, pidieron a las asociaciones que exigieran al Gobierno autónomo que al menos, igualara el número de aparatos a los de la provincia de Tenerife. “Ha habido ocasiones en las que se ha averiado una máquina de cobalto, quedando operativa la otra y la saturación de pacientes esperando a ser radiados ha sido horrible”, asegura Carmen quien piensa que no se podría traer a la isla este tratamiento, entre otros motivos, porque “si como ya está ocurriendo en nuestro hospital con otros aparatos, no vamos a disponer de un técnico que sepa utilizar la máquina de cobalto...”.
¿Nos estamos quedando sin médicos?
El principal argumento esgrimido por los políticos del archipiélago para explicar el déficit sanitario que sufre la población, principalmente en las islas menores, es la falta de especialistas que quieran venir a Canarias. Que la segunda plaza de especialista oncólogo que contempla el Hospital Central de Lanzarote esté sin cubrir, es una situación motivada por el reducido número de nuevos licenciados en medicina y las pocas plazas MIR a las que tienen acceso los jóvenes médicos. La situación laboral del gremio en la sanidad pública tampoco resulta halagüeña. Aquel estudiante universitario que decide cursar estudios de Medicina, tiene por delante 6 años de carrera, a los que hay que sumar entre 3 y 5 años más que dura la especialidad como médico residente. En total son más de diez años estudiando para convertirse en trabajadores del sistema canario de salud, que perciben un salario de 800 euros cuando comienza la residencia y de 1.200 euros al finalizar el MIR, que según datos del Colegio de Médicos de Las Palmas, redondean hasta los 1.500 euros con guardias.

- Fotos: Javier Fuentes
Estos especialistas llegan a trabajar 72 horas semanales, así un paciente que acude a urgencias, puede ser atendido por un médico residente que lleva 48 horas trabajando, jornada agotadoras que van en detrimento de la correcta atención al paciente y en perjuicio para el propio facultativo y su salud.
Para el director insular de Sanidad, Juan Manuel Sosa, “los médicos en este momento son una especie a extinguir”, afirma que el 30% de los especialistas se van a jubilar de aquí a 10 años y los que no, se marchan al extranjero dónde les ofrecen suculentas ofertas que triplican los honorarios que reciben en España. Sosa asegura que la Comunidad Canaria, y más concretamente las islas menores como Lanzarote, no es un destino llamativo para el especialista, que cobrará poco, se enfrentará a una sobrecarga de pacientes y además estará lejos de la Península y de grandes ciudades con una oferta de ocio llamativa.
Juan Manuel Sosa sostiene que Canarias no puede lanzarse a llevar a cabo una “política de fichajes” ofreciendo condiciones extraordinarias a los médicos que vengan a nuestras islas. Afirma que la Comunidad Canaria no tiene dinero para eso y además las Autonomías “no pueden entrar en el juego de mejorar las ofertas de otros, porque los profesionales de la medicina no pueden estar en función de fichajes como si fueran deportistas”, lo que el consejero de Sanidad del Cabildo, Manuel Fajardo, calificó de “médicos galácticos”.
Para cubrir las plazas vacantes de médicos, la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias acude a médicos extranjeros, concretamente extracomunitarios, que se convierten en mano de obra barata. Según el Colegio de Médicos de Las Palmas, hay 700 médicos de otros países trabajando en el Archipiélago, muchos de ellos en situación irregular, ya que sus especialidades no están homologadas en nuestro país. El director insular de Sanidad defiende que estos facultativos trabajan en la legalidad porque “la Delegación del Gobierno abrevia la tramitación de los títulos universitarios, en cuestión de una semana está todo el papeleo hecho”.
Dejando a un lado las argumentaciones de la Administración, el sentir de las familias afectadas por la enfermedad y las deficiencias de la Sanidad, creen que sus políticos podrían hacer algo más. Carmen Arrocha va más allá y considera que la inestabilidad del gobierno insular no beneficia a los pacientes, “aunque digan que hay presupuesto para invertir en la sanidad de Lanzarote, mientras estén peleando y no se decidan por lo que quieren, ese dinero no se puede administrar bien” y está convencida de que “el Gobierno de Canarias es el culpable de que no tengamos las cosas como deben ser”.
Salimos de la consulta de Oncología, ya ha pasado la hora de comer, pero el doctor Varea seguirá atendiendo pacientes hasta que anochezca. Avelina nos despide ante la puerta de su casa, contenta, aunque no olvida que tiene que asistir a sus revisiones médicas cada tres meses y una vez al año viajar al Hospital Doctor Negrín de Las Palmas. Pronto volverá a perderse unos días de vacaciones con su marido, como ella dice “hay que aprovechar todo lo que podamos, que luego nunca se sabe”.
JAVIER VAREA BEJARANO, único oncólogo en Lanzarote
“Mi jornada se duplica, de 8 de la mañana a 8 de la noche”
A finales de 2005 el doctor Varea aterrizaba en el Hospital Central para ocupar una de las dos plazas vacantes en la especialidad de oncología. Tiene su plaza en propiedad y está decidido a quedarse para ejercer aquí durante el resto de su carrera profesional. "Siempre me ha gustado la isla, se vive bien, hay calidad de vida. Además tengo familia aquí".

- José Luis Varea Bejarano, único oncólogo en Lanzarote
Lanzarote llevaba meses sin especialista en esta materia y cuando llegó se encontró con mucho trabajo por hacer. "Los pacientes habían sido derivados a otros hospitales, ya hemos "rescatado" al 60% de esos pacientes, estamos dando prioridad a los más graves". Su jornada empieza a las 8 de la mañana y suele acabar doce horas después porque pasa consulta también por las tardes.
El doctor Varea comprende a los políticos de la isla "demasiado hacen los pobres, están hasta arriba de trabajo". Asegura que el problema de la falta de especialistas, debe solucionarse a nivel nacional mediante un pacto de toda la sanidad. "El problema es que no se incentiva a los profesionales de la medicina, hemos pasado a ser un funcionario más con un sueldo establecido en todas las Comunidades Autónomas".
Una posible solución según explica, sería adoptar el sistema de Estados Unidos en cuanto a la contratación de profesionales de la medicina, "se trata de un sistema mixto en el que interviene la empresa privada en la gestión de la red de hospitales públicos y cada centro hospitalario "puja" por tener en sus plantillas a los mejores profesionales del páis. "La falta de facultativos es un problema que sucede en todo el país y en muchas especialidades" explica Varea, "en el hospital sólo hay un patólogo, si se pone enfermo, el resto no funcionamos: el cirujano no puede operar, yo no puedo atender pacientes...".
Aunque la sanidad en Lanzarote presenta muchos problemas, el doctor asegura que la lista de espera desde el momento en que un especialista deriva a un paciente a su consulta, es como mucho, de 5 días.
Echa de menos la investigación, "no tengo tiempo para realizar un censo tumoral de los pacientes de Lanzarote" y aunque las jornadas en su consulta de la primera planta del Hospital General son agotadoras, no se queja por ello porque afirma convencido, "me gusta mucho mi trabajo".
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AVELINA CORRISTES CON SUERTE PORQUE TU HIJA TRABAJA EN EL HOSPITAL,PORQUE POBRE DEL QUE NO TENGA ENCHUFES,NO LO PODRA CONTAR.
Que triste verdad, mi madre tiene cancer desde que yo tenia la inmadura edad de 17 años, (para asumir esta enfermedad), justo haciendo las pruebas para acceder a la universidad, con hermanos menores, mi padre autonomo (si trabajas comes),.... un largo etc, que no entendia y que "destrozó" a toda una familia.
Lo peor de todo estar fuera, mi madre se ha hecho más de 10 operaciones y un transplante, en la isla de Tenerife, menos mal que yo ya estaba en esta isla y los gastos de estancia del paciente y acompañante estaban cubiertos.
Lo más dificil es cuando estaba ingresada, una vez llego a estar 6 meses sin salir y claro, el acompañante no podia estar durante todo este tiempo con ella ya que tenia que cumplir con su trabajo, su casa y el resto de los hijos que permanecian en Lanzarote.
Durante este ingreso la vida de mi madre corrió mucho peligro, a veces mejoraba y otras muchas veces emperoraba,...
Recuerdo que en los peores momentos, ella me decía que le hubiera gustado despedirse de sus hijos y familia y eso me remordia tanto la conciencia y .... te pasaban miles de cosas por la cabeza.
En fin, que son momentos muy duros, tanto que el solo hecho de recordarlos en estos instantes me deja fatal, no se los deseo a nadie.
Lo que si me gustaria es que escucharan las palabras de la señora de los Valles y de la presidenta de AFOL, que no la conozco pero que felicito por la labor que esta haciendo y que tambien agradezco en el alma, ya que lo esta consiguiendo beneficia a toda una población, porque desgraciadamente el cáncer es una enfermedad que nos puede tocar a todos, algún familiar, amigo, conocido,... o a ti mismo.
Por mi parte solo decir que siento ser cobarde y no involucrarme en esta labor.
Mucha suerte.
ESPEREMOS QUE ESTE ONCOLOGO NOS DURE MAS QUE EL ULTIMO .SE MARCHO PORQUE NO PODIA MAS ERA MUCHO EL TRABAJO Y POCA LA AYUDA QUE TENIA POR PARTE DE LA DIRECION DEL HOSPITAL.RECUERDO QUE CUANDO SE MARCHO ME DIJO QUE SE TENIA QUE IR PORQUE NO PODIA MAS QUE SENTIA FATAL POR TODO EL TRABAJO Y QUE NO PODIA HACERLO COMO TENDRIA QUE SER POR EL AGOTAMIENTO FISICO QUE TENIA.ESPEREMOS QUE SE SOLUCIONE Y PONGAN MAS PERSONAS .NADIE PODEMOS DECIR QUE NO PODEMOS LLIBRAR .ESPERO TAMBIEN QUE ESTOS POLITICOS ESPABILEN DE UNA VEZ Y SE PONGAN LAS PILAS CON LO DE LA SANIDAD Y SE DEJEN DE TANTA MESA.QUE COMO ELLOS LA SANIDAD NUESTRA NO LA USAN QUE MAS LES DA.Y LOS DEL CABILDO TIENEN SUS SEGUROS PRIVADOS A LOS DEMAS QUE NO PARTA UN RAYO.
Me parece una verdadera injusticia que los politicos de turno tengan una dietas de 95.-€, y que a los acompañantes de los enfermos de cancer le den la ridiculez de 12.-€ diarios para pasar un día enetero fuera de tu casa en una isla la cual no conoces.Lo que deberian hacer los politicos es involucrarse mas con la gente del pueblo y conocer de cerca las necesidades de nuestra isla....que son muchas y la mas importante la de la salud, que es un area que tiene muchas deficiencias.
Y de paso felicitar a la presidenta del cabildo porque creo que esta haciendo una labor muy importante y con mucha seriedad, espero por el bien de nuestra isla que siga en la misma linea.
El crimen de la medicina oficial. los jovenes preparandose para morir de cancer. Los laboratorios generando billones, por esta mafia criminal?.carolina. carolaycarola@hotmail.com
A VER SI DEJAMOS DE ENGAÑAR A LA POBLACION YA DE UNA VEZ,MUCHOS ENFERMOS DE CANCER MUEREN DE FORMA INMEDIATA POR EL TARDIO DIAGNOSTICO DE LA ENFERMEDAD, LANZAROTE SIGUE TENIENDO UNA SANIDAD BANANERA PARA UNA ISLA QUE ACTUALMENTE CUENTA CON UN INDICE DE POBLACION SUPERIOR A HACE 5 AÑOS, Y LAS NECESIDADES NO SON CUBIERTAS, LOS MEDICOS ONCOLOGOS SON INSUFICIENTES, SINO HAY QUE PAGAR UN PRIVADO EN MADRID O PAMPLONA PARA QUE JUEGUEN CON TUS ESPERANZAS Y TE NMANDEN A CASA A MORIR... BASTA YA DE TAN POCA ATENCION ESPECIALIZADA, BASTA DE ENVIAR ALOS ENFERMOS A CASA POR NO PODER ATENDERLOS, BASTA DE MEDICOS INHUMANOS PARTIDARIOS DE DECIRLE A UN ENFERMO TE VAS A MORIR EN BREVE.. SEÑORES SOMOS PERSONAS CONTRIBUYENTES DE UNA DE LAS ISLAS MAS CARAS DE AL ARCHIPIELAGO QUE NO OFRECE NI LO ESENCIAL, UNA SANIDAD DIGNA.
Asi funciona el crimen de la medicina oficial, pautan droga en la noche, los atan a la cama y sin pudor abandonados.carolaycarola@hotmail.com