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El tinajero Rosendo Cabrera, tras los robos en su finca: "No me queda otra que aguantar la mecha o abandonar"

El vecino denuncia que la estrategia que llevan a cabo los ladrones se basa en "mientras unos vigilan, otros entran en el huerto y arrancan los tomates"

Eider Pascual

Periodista

El vecino Rosendo Cabrera en su huerto en Tinajo (Foto: José Luis Carrasco)

El vecino de Tinajo Rosendo Cabrera, ha denunciado en La Voz los continuos robos que ha sufrido en su finca. Según ha confesado se han llevado entre "50 y 100 tomates" de su huerto. Unos tomates de "muy buena calidad", ha asegurado al periódico en una entrevista realizada en su terreno. 

Después del desplazamiento hasta su casa y su finca en Tinajo, Cabrera nos ha mostrado las tierras de las que es dueño y las diferentes hortalizas y frutas que cultiva. Aparte de los tomates, también tiene plantadas calabazas y pitayas. 

"Son tomates muy parecidos a los Manzana Negra y tienen un sabor especial que le da la arena", apunta el hombre. Unos tomates que al parecer tienen un sabor diferente, algo que ha llevado a algunos individuos a realizar constantes robos.

En una conversación extensa con La Voz, este anciano de gran sabiduría, ha puesto en contexto la dificultad a la que se enfrenta tras los robos, la inseguridad con la que convive y la tranquilidad que le han quitado estos sucesos ocurridos desde hace tiempo.

Asegura que estos robos los realizan varios sujetos que se ayudan entre ellos para poder lograr hacerse con el producto. Cuando el hombre sale de su casa durante el día, "mientras unos vigilan, otros entran en el huerto y arrancan los tomates para llevárselos". Después, "cargan los tomates, se montan en el coche y se van corriendo", añade el anciano.

Además, según cuenta el hombre no se trata de un robo aislado, ya que también "otros vecinos de alrededor han sufrido algún que otro hurto". Esta situación le preocupa en exceso y no le deja vivir con tranquilidad. 

"Quiero descansar por la edad que tengo pero me mortifican", confiesa

El hombre de 84 años desea seguir llevando su huerto, que adquirió en el año 1975 como hasta ahora, algo que se le complica tras los robos. "Me gustaría seguir plantando, pero así es imposible". Debido a la gravedad de la situación, no le queda otra que "aguantar la mecha o abandonar", dice con resignación.

Además, reconoce que se siente desamparado y sin ayuda: "si lo denuncio se van a reír de mí", afirma. Un anciano que vive solo, no tiene familia y solamente le queda la compañía de sus tres perros, y que demanda una solución para poder estar tranquilo: "si quisieran podían pararlo un poco".