Gente

Jolatero, una iniciativa "de casa y para casa" que recupera el alma de Arrecife

Esta línea textil, creada en 2018 dentro de Confecciones Tito, busca promover la historia del jolatero, pequeña embarcación característica de la ciudad

Nerea de Ara

Miguel Cabrera, uno de los creadores de Jolatero y miembro de Confecciones Tito

Si Miguel Cabrera echa la vista atrás, recuerda los tiempos en los que Arrecife vivía de la industria pesquera. Busca en su memoria y trae al presente el momento en el que, siendo un niño, bajaba en guagua desde Titerroy y pasaba por la zona de la Garavilla: "Tengo muy presente el fuerte olor a pescado que había, que aunque fuese bastante malo, mostraba lo que era la ciudad. Arrecife era trabajo, era pesca".

En medio de todo este vínculo entre puerto y ciudad surgió el jolatero, una embarcación pequeña hecha a partir de un bidón de combustible vacío y creada, por primera vez, por alguien a quien hoy los mayores recuerdan como "El Mudo".

"Él fue el precursor, y desde ahí, los pescadores lo utilizaban como transporte auxiliar para acercarse a otro barco más grande o para ir a recoger carnada", cuenta Cabrera, quien indica que "algunos dicen que el jolatero nació en el Reducto y otros en el Charco de San Ginés, no está del todo claro ya que no hay nada escrito, todo nos ha llegado por transmisión oral".

En la actualidad, Miguel Cabrera ya no es un niño, sino que se ha convertido en un diseñador gráfico e ilustrador que forma parte de la segunda generación que regenta Confecciones Tito, empresa familiar dedicada al textil surgida en la capital conejera en 1979.

Además de ello, se dedica a charlar con ancianos sobre las épocas en las que "Arrecife no le daba la espalda al mar", sino que vivía de él: "Uno de los últimos con los que hablé me enseñó una cicatriz en la zona del gemelo, que se hizo precisamente dando forma a un jolatero cuando tenía 9 años", cuenta el profesional.

 

Del mar a la ropa

Y son todas esas "emociones de hojalata", las suyas y las ajenas, las que han dado forma a la marca Jolatero, una línea de ropa que amalgama las artes gráficas y el textil.

La firma, enmarcada dentro de Confecciones Tito, surgió a finales de 2018 con el objetivo de "darle un poco de nombre a la historia del jolatero, promocionando sus peculiaridades y la historia cultural en torno al pasado de Arrecife", explica Cabrera.

Es por ello por lo que el logo se compone de la figura de un niño subido a una de estas pequeñas embarcaciones, con la intención de que los jóvenes recuperen la tradición de su ciudad. "Queremos fomentar la idea de que las cosas, para que sucedan, tienen que producirse, y el jolatero es un buen ejemplo para ello: pasa de ser un bidón a un barco, con esfuerzo, cuidado y trabajo manual", relaciona el diseñador.

 

Orgullo para conejeros, distinción para visitantes

Este cuidado que defiende el comerciante va implícito en todo el proceso de creación de las prendas, desde la selección de los detalles a la hora de importarlas -bajo la utilización de tejidos rústicos como algodón o lino-, pasando por la creación de su diseño y serigrafía -realizado en Lanzarote- hasta su forma de entrega en una caja regalo con forma de hojalata, representando un jolatero. Y se traduce en la buena acogida por parte de la población: "Cuajó muy bien desde el principio porque nadie se lo esperaba, surgió un poco por arte de magia".

Su principal núcleo de clientes se centra en gente mayor "que se lo lleva con orgullo porque los retrotrae a su infancia" y turistas "que lo ven como un distintivo curioso de Lanzarote".

Asimismo, la marca ha conseguido mantenerse -sorteando también el período de pandemia- gracias a una receta sencilla, que mezcla el hecho de que "todo el mundo lleva una camiseta" con "precios asequibles adaptados a todos, que varían en función de los materiales que se hayan utilizado" y lo adereza con el amparo de Confecciones Tito.

"Al trabajar con más marcas en la tienda se crea una fusión en la que el que viene por Jolatero conoce otras firmas y quien viene por otras, descubre Jolatero. Así hemos conseguido darle difusión", ilustra el creador.

 

El comercio local tiene futuro

Darle difusión... Y situarlo como "algo único en el mundo", característica esencial, según define Cabrera, para la promoción de las ciudades, porque "lo que le da carácter a los lugares es el entorno y sus diferencias, su tradición y la transmisión de ella".

Es esta creencia la que ayuda al comerciante a mirar hacia el futuro del comercio local con optimismo: "Viendo lo que ha pasado en Arrecife, donde ya solo quedamos dos o tres comercios "de siempre", tengo claro que al final lo que nos mantiene son las pequeñas cosas", y defiende que "el comercio de cercanía es más auténtico, el no tener afán de crecer desmesuradamente sino al ritmo que se debe y, sobre todo, disfrutando el camino".

Este hecho, a su juicio, da una "esencia y carácter" a las tiendas pequeñas que no tienen las grandes superficies, y les otorga ventajas competitivas. "Hemos tomado mucha conciencia en los últimos años de la importancia del consumo responsable y el kilómetro cero, por lo que creo que con eso Arrecife va a seguir siendo Arrecife. Se cambiarán los hábitos de consumo, pero la gente siempre preferirá algo más diferenciado y veraz, frente a la artificialidad de los centros comerciales. No podemos ni debemos compararnos", expone el artista.

 

Para mañana: ilusión, nuevas prendas y mantener los valores

Con la vista puesta en el futuro, Cabrera ve a Jolatero situada en un local dedicado enteramente a la firma, lo que responde a una ilusión que han tenido desde su creación. Sentando los pies en la tierra, el profesional informa de que van a comenzar a trabajar en la colección de verano 2023 y en la creación de pantalones cortos y largos.

Pero, aunque se emancipe de Colecciones Tito y tenga la suficiente ropa para "llenar una tiendita pequeña", la filosofía siempre será la misma: ser una marca "de casa y para casa", porque sus miembros son felices con eso.

Y, sobre todo, compartir esa felicidad, tradición y esencia de lo que fue -y aún es- Arrecife, porque sin estos valores y sin el pequeño comercio que los fomenta "el alma de las ciudades no existe", concluye Cabrera.