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Isabel Arrocha logra que ingresen a su hijo: "Me costó 11 meses de lucha, pero lo conseguí"

Saturnino ingresó este viernes en la Unidad de Rehabilitación Psicosocial Doctor Julio Santiago Obeso. "Estaba desesperada, ya no podía con él", ha dicho su madre, que cree que ahora está "muy bien atendido"... 

Isabel Arrocha logra que ingresen a su hijo: Me costó 11 meses de lucha, pero lo conseguí

El hijo de María Isabel Arrocha ingresó el pasado viernes en la Unidad de Rehabilitación Psicosocial Doctor Julio Santiago Obeso, como su madre venía reclamando desde hace meses. María Isabel Arrocha pedía el ingreso permanente para Saturnino en un centro especializado para enfermos mentales, ya que afirmaba que se había vuelto "muy violento" y que la situación le resultaba "insostenible". A punto de cumplir 40 años, está  "diagnosticado de inteligencia límite, politoxicología y trastorno de personalidad mixta", y su madre sexagenaria ha llegado incluso a protagonizar protestas frente al Cabildo reclamando ayuda.

Finalmente, Saturnino acudió a ese centro especializado el viernes a las 9 de la mañana acompañado de su madre para ingresar, según ha relatado la propia María Isabel Arrocha a La Voz. Esta Unidad depende del Cabildo de Lanzarote, pero es el Servicio Canario de Salud quien tiene las competencias en los criterios de admisión, según confirmó en diciembre la anterior consejera de Bienestar Social, Carmen Rosa Márquez, que afirmó que volvería a "insistir con Salud Mental" para dar con una solución para Saturnino. 

María Isabel señala que ese ingreso se ha producido finalmente con la intermediación del Cabildo. "Me costó 11 meses de lucha, pero lo conseguí", afirma ahora, después de haber vivido momentos duros hasta la pasad semana. "El lunes ya no podía con él, estaba desesperada", recuerda. Esta madre, que llegó a amenazar con encadenarse a las puertas del Cabildo si no recibía una respuesta de la Corporación, incluso tuvo que recurrir en alguna ocasión a la Policía. 

Desde el viernes, Saturnino permanece las 24 horas en el centro. "Está muy bien atendido, es un centro preparado para lo que tiene", celebra su madre. Según explica, él mismo era partidario de ingresar en los últimos meses. "Él me decía: cuándo voy a ingresar, cada día estoy peor", señala. María Isabel espera que con su ingreso, su hijo "se asiente" y aprenda a vivir con su enfermedad. "Para que sepa él gobernar su casa, su ropa, lavar, planchar, para el día que yo le falte. No podía estar en las condiciones que estaba, era como un niño pequeñito", relata su madre, que calcula que Saturnino deba permanecer "un año y medio" allí, hasta que se estabilice. 

 

"Mi lucha ha sido gratificada"


María Isabel Arrocha hizo públicas sus reivindicaciones el pasado diciembre a través de una carta enviada a los medios, en la que explicaba que llevaba meses pidiendo que su hijo, "diagnosticado de inteligencia límite, politoxicología y trastorno de personalidad mixta", ingresara de forma permanente en un centro especializado. Relataba que Saturnino había regresado a casa tras ingresos previos puntuales y tenía las rutinas alteradas, salía y entraba de noche y se ponía "muy violento", hasta el punto que su madre afirmaba tenerle "miedo" e, incluso, tuvo que recurrir a la ayuda de la Policía en varias ocasiones. La situación era "insostenible". Ahora, María Isabel Arrocha cree que al fin esa "lucha que he tenido estos 11 meses ha sido gratificada". 

"No guardo rencor a nadie, pero lo he pasado muy mal", recalca esta madre, que, de hecho, asegura que no tiene "palabras para agradecer" a "unos señores que lucharon mucho, mucho por mí". Alude, concretamente, al presidente del Cabildo y a los consejeros Luis Arráez y a la consejera Lucía Olga Tejera, así como a la anterior consejera de Bienestar Social, Carmen Rosa Márquez. Según relata María Isabel, se encuentra "sorprendida" con el trato que ha recibido de ellos, pues señala que Pedro San Ginés la ha atendido "personalmente" en varias ocasiones y también Arráez y Tejera, de la que dice que ha sido "como una psicóloga", por los "ánimos" que le ha dado. 

Aunque esperanzada, María Isabel, cree que hay que esperar "a ver" cómo evoluciona su hijo. "Es un enfermo desde pequeñito, ya de pequeño oía voces. Sí, se metió en el mundo de la droga, pero eso no fue a los 8 años, cuando ya oía las voces. Esas enfermedades traen vicios y traen de todo", señala esta madre. Debido a su enfermedad, a Saturnino "le dan rebotes, hay momentos que está bien, pero cuando le da tiene que haber una persona preparada para que lo atienda", agrega. Ahora, afirma que está "más tranquila", porque su hijo está "atendido" en esa Unidad de Rehabilitación Psicosocial. "Lo que he pasado no lo puedo recuperar", señala María Isabel Arrocha, que a pesar de ello se muestra satisfecha de que su lucha haya dado frutos. "Cuando se cierra una puerta, hay que seguir luchando hasta que se abra".