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Un estudio del Molina Orosa evidencia que los niveles de anticuerpos crecen a medida que se reciben dosis de vacuna

El estudio se realizó sobre una muestra representativa de 300 trabajadores del Área de Salud de Lanzarote, de los que finalmente se incluyeron 273

El equipo de profesionales de la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa

El equipo de profesionales de la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa, adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ha concluido un estudio sobre la evolución de los anticuerpos entre los trabajadores del Área de Salud de Lanzarote tras recibir las dosis de la vacuna frente a la covid-19.

El trabajo observacional titulado Estudio de anticuerpos postvacunales SARS-COV2 ha sido liderado por Eduardo Lara junto al equipo sanitario de la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales con el objetivo principal de estimar la evolución de los niveles de anticuerpos entre los participantes durante el periodo de seguimiento.

Este estudio, que se inició durante una de las fases agudas de la pandemia, justo cuando se comenzaban a administrar las primeras dosis a los sanitarios, se llevó a cabo sobre una muestra representativa de 300 trabajadores del Área de Salud de Lanzarote, de los que finalmente se incluyeron 273. Todas estas personas fueron vacunadas con tres dosis de la vacuna frente a la covid-19.

Para el desarrollo del mismo se estudiaron varias muestras de sangre de las personas participantes tras haber recibido la vacuna, a fin de observar la evolución numérica de los anticuerpos. El tiempo final de seguimiento concluyó en mayo de 2022 y entre la tercera y cuarta muestra se administró la tercera dosis de la vacuna.

 

Evolución de los anticuerpos

En las diferentes fases del estudio, se observa la evolución descendente del nivel de anticuerpos tras las primeras dosis de la vacuna, una tendencia que, sin embargo, se invierte tras recibir la tercera dosis, que produce un crecimiento notable de los anticuerpos, superando los niveles obtenidos con las dos primeras dosis.

Además, en los resultados se constatan diferencias significativas entre los niveles de anticuerpos para el personal que ha pasado la enfermedad con algo más de 39.000 unidades de anticuerpos frente a los que no se habían infectado y que, por tanto, tienen únicamente los anticuerpos proporcionados por la vacuna, en torno a 10.400.

Por el contrario, no se evidencian desde el punto de vista estadístico disparidad de resultados entre hombres y mujeres: los primeros con 12.096 unidades y las mujeres con algo más de 12.300. Tampoco se observa al final de estudio, una correlación entre la edad de los pacientes y los niveles de anticuerpos ni con respecto a las otras variables que se incluyeron en el estudio.

Además de los niveles de anticuerpos presentes en sangre, el estudio contempló otras variables como el tiempo transcurrido entre las dosis y las muestras extraídas, la manifestación de la covid durante el tiempo de estudio, la edad y el sexo de las  personas participantes, así como la categoría profesional, el uso de tóxicos durante su actividad laboral y la turnicidad. 

Para llevar a cabo el estudio se contó con la colaboración del farmacéutico del centro hospitalario Alejandro Ferrer, encargado de desarrollar la formulación estadística de los datos recopilados y la colaboración los servicios de Microbiología y Medicina Interna.

 

Perfil de los participantes

En cuanto al perfil de los participantes, la mayor parte de los mismos, el 78%, eran mujeres, y la media de edad se situó entre los 36 y 54 años. Con respecto a la categoría profesional el 32% era personal de Enfermería, el 24%, un 19% facultativos especialistas de área, los celadores supusieron un 8% de los voluntarios y el resto pertenecía a otros grupos profesionales.

El 99% del personal participante se vacunó con Pfizer y un uno por ciento lo hizo con Moderna. Por otro lado, se constata que el cuatro por ciento de los voluntarios presentaba patologías que provocan inmunodepresión.

El tiempo total de estudio fue de catorce meses, durante los cuales se tomaron cuatro muestras, siendo la última de ellas tras la inoculación con la tercera dosis. Los niveles de anticuerpos en ese tiempo evolucionaron desde las 2.164 unidades tras la primera dosis a los más de 12.300 que se observan tras la última dosis recibida.