Política

La casa Fermín agoniza tras seis años cerrada y sin ningún mantenimiento después de su polémica compra

El Cabildo ya ha gastado 2,6 millones, pero ni ha abierto el museo anunciado por San Ginés ni se ha iniciado siquiera la restauración del inmueble. La Voz ha accedido a su interior y ha constatado el deterioro que ha sufrido en el último lustro

La casa Fermín agoniza tras seis años cerrada y sin ningún mantenimiento después de su polémica compra

FOTOS: Sergio Betancort

 

Seis años después de que el anterior presidente del Cabildo decidiera comprar la casa Fermín, ubicada en la calle Fajardo, el edificio principal no solo continúa cerrado, sino que además ha sufrido un grave deterioro por falta de mantenimiento. Así ha podido constatarlo La Voz de Lanzarote, que más de un lustro después de esta polémica compra ha vuelto a entrar al inmueble, que muestra decadencia en cada una de sus salas y pasillos.

Lo primero que llama la atención ni siquiera son las paredes arrasadas por la humedad, las maderas rotas o los agujeros en los techos y en el piso -fruto de las catas realizadas hace más de cinco años-, sino la ausencia de cualquier rastro de las obras de restauración que se habían anunciado, y que finalmente fueron adjudicadas hace casi un año a Tragsa por cerca de un millón de euros.

En ese momento, el Cabildo reconoció que el proyecto para transformar la casa en un Museo Arqueológico no podía ejecutarse, porque el Plan General de Arrecife no permitía ese uso, y explicó que habían decidido dividir el proyecto en dos y comenzar al menos la restauración del inmueble. Sin embargo, la realidad es que esas obras, que tenían un plazo de ejecución de 12 meses, nunca llegaron a iniciarse, sin que el anterior grupo de gobierno hubiera informado de ello ni explicado los motivos.

 

Humedades en techos y paredes y madera carcomida


Además, durante este tiempo tampoco se han realizado las mínimas intervenciones de mantenimiento que requiere un edificio antiguo, que entre otras cosas necesitaría una impermeabilización anual mientras no se corrijan los problemas de fondo. El resultado de ese abandono es palpable en cada rincón de la casa, donde han aflorado las humedades en techos y paredes, en algunos casos corroídos también por efecto de la sal. Y a esto se suma el deterioro del suelo, que está afectado por insectos xilófagos que se alimentan de la madera, y que siguen extendiéndose porque tampoco se ha dado ningún tratamiento.

La ausencia de inversión alguna en mantenimiento queda reflejada en un informe elaborado del área de Patrimonio, que detalla los gastos realizados en el inmueble desde su compra en el año 2013. Según ese informe, desde entonces ya ha habido un desembolso de más de 2,6 millones de euros de dinero público entre la compra, la redacción de proyectos y las intervenciones en dos pequeñas naves laterales -que son las únicas que se han adecuado y abierto al público-, pero la parte principal del edificio se dejó en el abandono.

De hecho, ese listado de gastos refleja que solo en el año siguiente a la compra se realizaron pagos por labores de mantenimiento. Concretamente, en 2014 se abonaron 5.849 euros por impermeabilización, 6.544 por conservación y 2.632 por un "proyecto integral de limpieza". Pero eso fue en 2014 y desde entonces, no consta ni una inversión más en el edificio principal, donde además se acumula la suciedad y donde sigue habiendo apuntalada una parte de la estructura, visible desde el patio trasero.

 

Casi un millón de euros pagados ya a Tragsa


Sin embargo, el Cabildo sí ha pagado durante este tiempo casi un millón de euros, y la mayor parte han ido a parar a Tragsa, con adjudicaciones directas firmadas por el ex presidente, Pedro San Ginés, en algunos casos pese a los reparos de legalidad que había planteado el área de Intervención.

La primera encomienda a Tragsa, por valor de 260.093 euros, fue para la elaboración del proyecto de restauración y del proyecto museístico que no se ha llegado a ejecutar, porque el planeamiento no permite el uso para el que compraron la casa. Después se firmó una segunda encomienda para intervenir solo en las dos naves laterales, "para su puesta en uso como exposición temporal". Inicialmente, esa obra se adjudicó por 398.845 euros, a lo que se sumaron otros 26.318 euros para la "contratación de la dirección de obra, dirección facultativa de obra y dirección de instalaciones eléctricas".

Sin embargo, después se aprobaron dos modificados del proyecto. El primero elevó el presupuesto a 38.427 euros más, pero aún así Tragsa volvió a alegar que era "imposible culminar las obras con el presupuesto asignado para ello". Por eso, los 463.590 euros que ya se habían aprobado se terminaron destinando solo a una de las naves y para la otra se realizó una nueva adjudicación directa a Tragsa por otros 168.283 euros. Así, en total esta empresa dependiente del Gobierno de Canarias ha recibido ya 891.966 euros solo por la redacción del proyecto que no se ha llegado a ejecutar y por el acondicionamiento de las dos naves laterales.

 

Aún faltaría invertir al menos 2,3 millones de euros


En cuanto a la intervención en el conjunto del edificio que aún está pendiente, estaba presupuestada en más de 2,3 millones de euros, aunque el proyecto se redactó hace cinco años. De esta forma, en caso de que no volvieran a dispararse las cifras como ocurrió con las naves laterales, el gasto total incluyendo la compra del inmueble alcanzaría los 5 millones de euros. No obstante, sigue sin haber fecha para la ejecución de ese proyecto museístico y ni siquiera se ha comenzado a realizar esa primera parte de restauración, que fue adjudicada también a Tragsa por 981.769 euros.

Respecto al resto de los gastos que ha afrontado el Cabildo hasta ahora, también se incluyen las catas y los estudios técnicos sobre el estado del edificio, que no se llevaron a cabo hasta después de la compra. Esos estudios, según reconoció después San Ginés, detectaron "vicios ocultos" en el inmueble, con los que justificó que la obra fuera a terminar "mucho más tarde de lo que esperaba" y "con mayor coste".

Precisamente esa ausencia de informes previos ya fue denunciada en su día por la oposición, cuando Pedro San Ginés llevó a cabo la polémica compra de esta casa, que pertenecía a la familia de la que entonces era su pareja. "Estoy plenamente convencido de que con la perspectiva que da la distancia, será considerada una de las mejores decisiones desde el punto de vista inversor que ha hecho el Cabildo", defendió en ese momento el presidente.  Sin embargo, seis años después no solo sigue sin ver la luz el museo sino que la casa, cuya compra se defendía por su valor histórico, ha ido deteriorándose y viendo cómo afloran esos "vicios ocultos" de los que advertían los informes, al no haberse intervenido ni para corregirlos ni para realizar un mínimo mantenimiento.